La aprobación de Alto Santorini II se suma a los proyectos inmobiliarios Costa de Montemar IV y Makroceano, todos autorizados durante este año en la región de Valparaíso.
La aprobación de tres iniciativas inmobiliarias durante este año volvió a instalar el debate sobre el futuro del Campo Dunar de Concón, uno de los ecosistemas más emblemáticos y frágiles de la región de Valparaíso. Tras la paralización que experimentó la actividad constructiva luego de los socavones registrados los años 2023 y 2024, nuevos proyectos han obtenido luz verde para desarrollarse en el sector.
El caso más reciente corresponde a Alto Santorini II, edificio que permanecía con cerca de un 20% de avance desde 2019 cuando la justicia ordenó paralizar sus obras al determinar que el proyecto inmobiliario había comenzado a ejecutarse sin haber ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), pese a su cercanía con el Santuario de la Naturaleza Campo Dunar de Concón.
La iniciativa se emplaza justo detrás del edificio Kandinsky, inmueble que quedó al borde del primer gran socavón ocurrido en las dunas tras los intensos sistemas frontales de 2023. Si bien las obras de estabilización del terreno ya concluyeron, diversos reportes indican que gran parte de los departamentos del edificio aún permanecen desocupados.
Desde el movimiento ciudadano Duna Viva manifestaron que "durante años hemos impulsado acciones ciudadanas, técnicas y judiciales que contribuyeron a cambiar la forma en que se evalúan los proyectos emplazados en el entorno del campo dunar", destacando también que "hoy existe una mayor conciencia respecto de su fragilidad ecológica y de la necesidad de establecer resguardos ambientales que hace algunos años simplemente no eran considerados".
Asimismo, desde la entidad medioambiental sostuvieron que "la aprobación de este proyecto no altera una realidad fundamental: el Campo Dunar de Concón sigue siendo un ecosistema único y vulnerable, sometido a permanentes presiones urbanas e inmobiliarias. Por ello, el cumplimiento de las medidas y compromisos ambientales asociados al proyecto deberá ser objeto de una estricta vigilancia".
En esa misma línea, enfatizaron que seguirán "trabajando por una protección integral del Campo Dunar, manteniendo como horizonte la recuperación y conservación de las 50 hectáreas originalmente protegidas por el Estado en 1993, convencidos de que la magnitud de los desafíos ambientales que enfrenta este ecosistema exige una mirada de largo plazo y estándares cada vez más altos de conservación".
Cabe hacer presente que la autorización de Alto Santorini II se suma a otras dos iniciativas que también fueron aprobadas este año por el Comité de Ministros, pese a que anteriormente habían recibido una evaluación ambiental desfavorable. Una de ellas es Costa de Montemar IV, proyecto que contempla la prolongación de calle Cornisa, además de obras de urbanización como pavimentación, redes de alcantarillado, colectores de aguas lluvias, alumbrado público y otras intervenciones destinadas a habilitar cuatro lotes donde posteriormente podrían levantarse nuevos edificios.
El segundo proyecto corresponde a Makroceano, iniciativa que también comenzó a ejecutarse sin contar con autorización ambiental y cuyas obras quedaron inconclusas luego de diversas acciones judiciales que obligaron a someterla al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) antes de continuar su construcción.
Vale recordar que las dunas de Concón constituyen un patrimonio geológico de la costa de la zona central. Su formación, compuesta por sedimentos acumulados durante los períodos Pleistoceno y Holoceno, le otorga un alto valor científico y ambiental. Junto a ello, este ecosistema cumple funciones ambientales fundamentales para el borde costero, al actuar como una barrera natural frente a la erosión de las playas y contribuir a disminuir el impacto de marejadas y eventuales tsunamis, además de desempeñar un rol clave en un escenario marcado por los efectos del cambio climático.
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