Monseñor Jorge Vega invitó a mirar con esperanza el futuro, pero también a reconocer los obstáculos que dificultan la construcción de una sociedad más integrada y confiable.
En el marco del Te Deum Ecuménico e Interreligioso de Acción de Gracias, celebrado en la Catedral de Valparaíso, el obispo Jorge Vega Velasco invitó a la comunidad de la Quinta Región a mirar con esperanza el presente y futuro del país, pero también a reconocer aquellas realidades que dificultan la construcción del bien común.
La ceremonia reunió a representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y Orden, autoridades de Gobierno, representantes del mundo político, rectores de universidades e institutos, colegios, cuerpo consular de Valparaíso, organizaciones civiles, instituciones, representantes de distintas confesiones religiosas, comunidades parroquiales y vecinos.
A partir de la imagen evangélica del sembrador y la semilla, el Obispo de Valparaíso planteó que Chile puede ser entendido como una tierra que necesita ser trabajada para que pueda dar fruto. “Porque amamos a Chile, podemos preguntarnos también qué clase de tierra estamos construyendo juntos”, señaló durante su homilía.

En este contexto, monseñor Vega identificó cinco “piedras” que, a su juicio, es necesario remover con urgencia: la corrupción, la pérdida del trabajo por el bien común, el individualismo, el debilitamiento de las convicciones éticas y el narcotráfico.
La primera de estas "piedras" fue la corrupción, que vinculó con el deterioro de la confianza social. Advirtió que este fenómeno no comienza sólo cuando se conocen grandes escándalos, sino también en aquellas pequeñas prácticas en que se justifican deshonestidades o se usan responsabilidades públicas en beneficio propio.
“La corrupción empobrece moralmente a una sociedad porque destruye la confianza”, afirmó la autoridad eclesiástica, subrayando que Chile necesita servidores públicos honestos, empresarios honestos, trabajadores honestos, políticos honestos, comunidades cristianas honestas y ciudadanos honestos.

Como segunda "piedra", Jorge Vega se refirió a la pérdida del trabajo por el bien común, cuestionando una cultura centrada excesivamente en la pregunta “¿qué gano yo?” y llamando a reemplazarla por una pregunta más amplia: “¿Qué necesitamos hacer para que todos podamos vivir mejor?”.
En este punto, el Obispo de Valparaíso realizó durante su homilía una mirada particular de la Quinta Región y sus desigualdades, apuntando específicamente a desafíos relacionados con la seguridad y la recuperación de espacios públicos, especialmente en sectores donde las personas más vulnerables se ven afectadas.
Por último, puso énfasis en las dificultades del transporte público regional y planteó la necesidad de una política de movilidad que permita una mejor integración entre las principales ciudades y una conexión efectiva con las localidades del interior.
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