Tras el deterioro de 84 establecimientos producto de las lluvias y los fuertes vientos, la entidad educacional acusa desventaja presupuestaria ante otros servicios, obligando a reasignar fondos, recurrir al sector privado y fusionar cursos para mantener las clases.
Tras el paso de los últimos sistemas frontales, 84 de los 97 establecimientos educacionales administrados por el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Costa Central registraron algún tipo de daño en su infraestructura. Los recintos, ubicados en Viña del Mar, Concón, Quintero y Puchuncaví, presentan problemas como anegamientos, filtraciones en cubiertas, patios inundados y caída de árboles, afectando a una matrícula superior a 21 mil estudiantes.
Pese a la magnitud de la emergencia, el SLEP Costa Central reveló que no cuenta con un fondo extraordinario aprobado específicamente para enfrentar las reparaciones, a diferencia de otros servicios públicos. Frente a este escenario, la institución ha debido reasignar recursos de su presupuesto ordinario, postular proyectos a distintos ministerios y gestionar apoyo del sector privado para responder a las necesidades más urgentes.
Al ser consultada sobre la ausencia de financiamiento fiscal directo para estas reparaciones, la subdirectora subrogante de Infraestructura y Mantenimiento del SLEP Costa Central, Joselyn Bahamondes, explicó en Puranoticia.cl la estrategia que actualmente mantiene la institución.
“En este momento, no tenemos una aprobación de un fondo extraordinario, pero, sin duda, nosotros estamos yendo a otras instancias para poder obtenerlo”.

Tras las precipitaciones, equipos del SLEP realizaron un recorrido por los establecimientos para evaluar los daños en salas de clases, cocinas, baños y otras dependencias. Como resultado, cerca de 12 recintos presentan afectaciones de mayor gravedad, comprometiendo significativamente sus condiciones de habitabilidad.
Para asegurar la continuidad de las actividades académicas y laborales, el servicio implementó planes de contingencia, entre ellos la reorganización de espacios y cursos al interior de las comunidades educativas.
“Lo primero que teníamos que hacer era reparar los servicios básicos porque, por más que en algunos colegios tuviéramos una infraestructura que resistió las salas de clases, se dañaron los servicios básicos”, detalló Bahamondes respecto a las prioridades inmediatas tras el retorno.
Sobre las medidas adoptadas ante la falta de salas disponibles, agregó:
“Por ejemplo, haciendo cursos combinados: perdimos una sala de clase, el primero y segundo básico pueden ahora estudiar juntos en una misma sala por un periodo”.

La situación ha generado preocupación entre padres y apoderados, quienes han denunciado la presencia de humedad, filtraciones y hongos en algunos establecimientos donde los estudiantes continúan asistiendo a clases.
Desde el SLEP reconocieron que los sistemas frontales agravaron el deterioro de inmuebles que ya presentaban un desgaste previo, aunque aseguraron que continúan buscando alternativas para mejorar las condiciones de la infraestructura.
“No es la infraestructura que quisiéramos tener, y ahí entendemos completamente a las comunidades educativas, a los niños, a los apoderados, que nos solicitan tener mejores condiciones. Y por eso nosotros no nos cerramos a ninguna fuente de financiamiento”, afirmó la subdirectora subrogante.
En materia sanitaria y de seguridad, el organismo indicó que trabaja coordinadamente con entidades fiscalizadoras y que solicitó una evaluación externa al Instituto de Seguridad del Trabajo (IST). A la fecha, cerca de 60 establecimientos ya han sido inspeccionados, proceso que continuará hasta completar toda la red educativa.
Sin un fondo extraordinario que permita cubrir los daños en los 84 establecimientos afectados, el SLEP Costa Central ha fortalecido una estrategia de financiamiento basada en la gestión de recursos ante la Dirección de Educación Pública (DEP), la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, el Gobierno Regional, los municipios, empresas privadas y fundaciones.
Asimismo, Joselyn Bahamondes informó que la próxima adjudicación de un contrato de mantenimiento de menor escala permitirá intervenir los puntos más críticos en el corto plazo. Según el compromiso asumido por el servicio, las primeras soluciones de mediano plazo deberían comenzar a ejecutarse dentro de las próximas dos semanas en los colegios y jardines infantiles más afectados por las lluvias.
PURANOTICIA