La integrante de la Comisión de Vivienda apuntó a la diferencia entre el 70% de subsidios asignados y el 25% de avance físico informado por el ministro Iván Poduje. “Detrás de esos porcentajes hay familias que siguen esperando recuperar sus hogares”, sostuvo.
La reconstrucción de Viña del Mar tras el megaincendio de febrero de 2024 vuelve a quedar bajo cuestionamiento por la distancia entre el avance administrativo y la ejecución efectiva de las viviendas. Esto, luego que el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, informara que el 70% de los subsidios ya está asignado, pero que el avance físico de las obras alcanza apenas un 25%, cifras que vuelven a instalar el concepto de “reconstrucción de papel”, acuñado por Puranoticia.cl para describir un proceso donde los subsidios entregados no necesariamente se traducen en viviendas construidas.
Ana María Gazmuri, integrante de la Comisión de Vivienda, Desarrollo Urbano y Bienes Nacionales de la Cámara de Diputados, cuestionó precisamente esta diferencia y sostuvo que existe una brecha entre los anuncios y lo que ocurre efectivamente en los territorios.
“Hay una brecha evidente entre lo que se anuncia y lo que efectivamente está ocurriendo en los territorios, y esa brecha debe explicarse y corregirse. Detrás de esos porcentajes hay familias que siguen esperando recuperar sus hogares y su vida cotidiana”, expresó la parlamentaria de oposición.
El balance entregado por Poduje contempla más de 1.700 viviendas construidas o en construcción, junto con el 70% de los subsidios asignados. Asimismo, explicó que el 30% restante corresponde a los campamentos Manuel Bustos, Monte Sinaí y Villa Independencia, donde se están entregando títulos de dominio para luego otorgar los subsidios de reconstrucción, con la expectativa de completar el 100% durante este año.
Sin embargo, el contraste entre ambos indicadores reabre una discusión que ya había marcado el proceso durante la gestión del exministro Carlos Montes: que el avance en la asignación de subsidios constituye un indicador administrativo que no necesariamente refleja el mismo nivel de progreso en la construcción y entrega de las viviendas.
Gazmuri apuntó directamente a ese punto, afirmando que "la reconstrucción de Viña del Mar no puede reducirse a cifras de subsidios ni a anuncios de buenas intenciones. Sí, se ha asignado el 70% de los subsidios, pero las obras apenas alcanzan un 25% de avance. Hay una brecha evidente entre lo que se anuncia y lo que efectivamente está ocurriendo en los territorios”.
La parlamentaria también puso el foco en las familias que todavía esperan recuperar sus viviendas, planteando que "detrás de esos porcentajes hay familias que siguen esperando recuperar sus hogares y su vida cotidiana. La reconstrucción necesita gestión, plazos claros y responsabilidad política. No podemos normalizar que, mientras pasa el tiempo, las soluciones sigan sin llegar”.
El escenario adquiere especial relevancia debido al compromiso asumido por el propio Poduje antes de llegar al Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En febrero, el arquitecto aseguró que "si no se cumple la reconstrucción de Viña del Mar en 15 meses, yo me tengo que ir”. Así, a seis meses de asumir el cargo, el secretario de Estado sitúa el avance físico en 25%, por lo que el desafío durante los meses restantes de ese plazo será acelerar la ejecución para transformar los subsidios ya asignados en obras concretas.
Uno de los principales nudos continúa siendo El Olivar, donde las obras permanecen paralizadas tras el término anticipado de los contratos con la constructora San Sebastián y la entidad patrocinante Social Arquitectura. El conflicto derivó en una judicialización que mantiene entrampada la continuidad de los trabajos, pese a que algunas viviendas presentaban avances superiores al 90% al momento de la paralización.
De esta manera, la discusión sobre la “reconstrucción de papel” vuelve a instalarse a partir de las propias cifras entregadas por el Ministerio de Vivienda: mientras siete de cada diez subsidios ya fueron asignados, sólo una cuarta parte de las obras registra avance físico. Así, el desafío planteado por Gazmuri apunta precisamente a que esos indicadores administrativos terminen convirtiéndose en soluciones habitacionales efectivas para las familias que siguen esperando por sus hogares.
PURANOTICIA