Mientras los trabajadores del balneario porteño denuncian robos diarios, fallas en cámaras de seguridad y temor a represalias, desde la concesión catalogan lo ocurrido como un hecho aislado, aunque coinciden en la urgente necesidad de mayor presencia policial.
El violento asalto sufrido el pasado fin de semana por una familia brasileña en las inmediaciones de la playa Las Torpederas, en Valparaíso, volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en el borde costero porteño. Los turistas habían viajado desde Santiago para conocer la Ciudad Puerto y fueron abordados por delincuentes armados mientras se dirigían a almorzar.
El hecho no solo dejó en evidencia la vulnerabilidad a la que pueden quedar expuestos quienes visitan el sector, sino que también puso de manifiesto las distintas percepciones que existen entre trabajadores y administradores del histórico balneario respecto de la frecuencia de los delitos y las medidas de seguridad implementadas en el lugar.
Para quienes trabajan diariamente en Las Torpederas, la delincuencia está lejos de ser un problema aislado. Pilar, trabajadora del sector con años de experiencia en la zona, apunta a la falta de resguardo y a la escasa respuesta ante las situaciones de emergencia que se registran en el lugar:
"No, no hay seguridad acá (…) Falta más vigilancia acá en Valparaíso. Porque aquí ocurre a diario esto. (…) Nosotros llamábamos a Carabineros y no vienen, yo llevo años aquí viendo siempre lo mismo".
"Hay mucho, mucho robo acá. (…). Nosotros no podemos entrar a decir nada porque es peligroso para nosotros. Porque como trabajamos aquí a día, todos los días, entonces nos puede llegar a nosotros cualquier cosa. Así que hay que tratar de evitarlo. Uno mira nomás y no puede hacer nada".
Pilar también advierte sobre las falencias en la infraestructura de vigilancia, particularmente en uno de los principales accesos al balneario:
"Para el otro lado que está la escala, la parte principal donde baja la gente, ahí no hay cámaras. La cámara está mala".
A ello suma una situación que, según relata, observa de manera recurrente: vehículos afectados por robos o daños. "Yo los mire cuando me revientan los autos y yo estoy constantemente limpiando acá. Por el día lunes amanece todo", señala.
La percepción de inseguridad también es compartida por trabajadores del área gastronómica. Cecilia, copera del Restaurante Las Torpederas y con dos años de experiencia en el lugar, sostiene que el aumento de visitantes durante la temporada estival también incrementa la ocurrencia de hechos delictuales:

"Aquí igual pasa constantemente, pasan estas cosas acá. No, no es primera vez, ya siempre ha pasado en el verano con mayor razón".
La trabajadora agrega que la situación afecta la imagen del balneario, especialmente considerando el alto flujo de visitantes que recibe durante el verano:
"Esta playa se presta para estas cosas y mala imagen para la playa mismo, porque aquí mucha gente viene a playa todo el verano (...) Bueno, aquí siempre se hacen actividades. Mucha gente aquí esta playa se llena con turismo (…) y por eso mismo pasan estas cosas (...) Y aquí revientan autos, todas esas cosas... Hace poco hubo un asalto aquí también, reventaron un auto más arriba".
Lucy, ayudante de cocina con seis años de trayectoria en el restaurante, también enfatiza la sensación de vulnerabilidad que existe entre quienes trabajan en el sector, junto con la limitada presencia de las fuerzas de seguridad:
"Bueno, acá siempre están pasando cosas inusuales de asalto. Y realmente hay poca seguridad en esta playa. (…) Es muy difícil de que acá pueda haber más seguridad. Viene poca la policía marítima. Carabineros viene, pero también hay pocos. (…) Entre nosotros mismos tenemos que cuidarlo".

Sobre el asalto sufrido por los turistas brasileños, Lucy asegura que el personal de cocina se enteró de lo ocurrido, pero que sus posibilidades de intervenir son limitadas:
"Siempre está pasando. Y realmente es lamentable lo que les pasó, nosotros de cocina no podemos hacer nada (…) En nuestro país están pasando muchas cosas así".
Desde la administración de la playa, la evaluación es diferente. Erick Fuentes, concesionario de Las Torpederas, califica el asalto a los turistas brasileños como un hecho aislado dentro de la dinámica habitual del balneario, aunque coincide en la necesidad de reforzar la presencia policial.
"Lamentablemente este hecho yo lo considero aislado porque en general no ocurren estas cosas en la playa. (…) Tratamos de hacer un esfuerzo desde esta administración para que se mantenga así, pero obviamente cuando ocurren estos hechos es también por falta de compromiso de las autoridades con respecto al patrullaje constante y a la presencia policial que ayudaría bastante a que no ocurriera".

Fuentes insiste en que, pese al episodio, considera que Las Torpederas mantiene un nivel de seguridad superior al de otros balnearios:
"Son hechos aislados porque en comparación a otras playas yo considero que somos una playa bastante tranquila y que no ocurren estos hechos constantemente".
Respecto de las cámaras de vigilancia y los registros audiovisuales vinculados al robo, el concesionario explica que existe una cámara municipal ubicada en la parte superior de la escalera principal, aunque cuestiona su capacidad para prevenir los delitos:
"Contamos con una cámara municipal que se encuentra arriba en la escalera principal, que eso abarca toda la playa. Pero las cámaras, más allá de grabar el hecho delictual, no previenen muchas cosas. O sea, el alcance que tiene esa cámara no creo que alcance a visibilizar el rostro de quien roba. Ahora, efectivamente, la persona que robó al turista brasileño se grabó, se sabe quién es. (…) es un niño que constantemente visita la playa Las Torpederas".
De cara a los meses de mayor afluencia turística, Fuentes plantea la necesidad de fortalecer la coordinación con las autoridades y aumentar la presencia preventiva en el sector.
"Cuando empieza la temporada estival, tenemos reuniones con la cual podemos hacer coordinaciones y solicitamos el apoyo de parte del Patrullaje Municipal para que esté constantemente patrullando, (…) Cuando hay presencia policial, la gente se siente más segura, la gente se siente más protegida y eso hace que puedan venir tranquilos a disfrutar de la playa de Valparaíso".
El asalto sufrido por los visitantes brasileños vuelve así a poner el foco en la seguridad del borde costero de Valparaíso, en un sector que durante la temporada estival concentra a turistas, familias y trabajadores, y donde conviven dos miradas sobre el fenómeno: mientras quienes permanecen diariamente en la playa aseguran que los robos son recurrentes, desde la concesión se plantea que se trata de hechos aislados que requieren una mayor presencia preventiva de las autoridades.
PURANOTICIA