Gloria Núñez, de 55 años, vive como allegada y separada de su hija, mientras enfrenta la demolición de su vivienda, que ya tenía más de un 95% de avance. La vecina presentó un recurso de protección y asegura que "va a llegar hasta el final" para revertir la decisión.
A más de dos años del megaincendio que devastó Viña del Mar y Quilpué los días 2 y 3 de febrero de 2024, el drama de muchas familias continúa lejos de resolverse. Es el caso de Gloria Núñez, vecina de 55 años del sector El Olivar, en la parte alta de la Ciudad Jardín, quien no solo lo perdió todo en la emergencia, sino que hoy enfrenta una nueva incertidumbre: la eventual demolición de la casa que estaba a punto de recibir.
Se trata de una vivienda construida por la empresa San Sebastián, que presenta un avance superior al 95% y que incluso estaba próxima a ser entregada. Sin embargo, tras una instrucción del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), encabezado por Iván Poduje, esta y otras cincuenta casas deberán ser demolidas en el sector, lo que ha generado angustia, molestia y desesperación en la vecina afectada.
Gloria revive con dolor lo ocurrido aquella jornada de febrero. "Esto fue el 2 de febrero de 2024. Yo soy jefa de hogar. Esa es mi única casa. Tengo una hija de 25, en el último año de la universidad y dos perros. Ese día mi hija estaba en Quilpué, yo saliendo de mi trabajo, y ahí me percaté del incendio. Esperé, hasta que sonaron las alarmas. Traté de llegar a El Olivar, pero no hubo caso porque el humo negro te quema y yo no sabía. Al final con mi hija no me pude encontrar hasta el otro día”, recuerda.

La emergencia no solo destruyó su vivienda, sino que también separó a su familia. “Mis animales los rescató su pololo, pasando por el fuego y todo. Él es un héroe para la familia. Nosotros quedamos sin nada. Era la única casa nuestra. Por lo tanto, después de eso estamos de allegadas y por separado, que es lo peor”, relata.
Actualmente, madre e hija viven en condiciones precarias y lejos de la vida que llevaban antes de la tragedia que le costó la vida a 138 personas. Hoy reside con una hermana adulta mayor, viuda y que además cuida a un hijo con discapacidad; mientras que su hija tuvo que instalarse en la casa de un primo, en el centro de Viña del Mar.
La situación se vuelve aún más compleja debido a la delicada condición de salud de la joven. “Mi hija en estos últimos años ha hecho tres cánceres: nosotros llegamos a El Olivar el 2009 y en el 2018 tuvo un cáncer de tiroides; a los cinco años le pasó un cáncer cérvicouterino y el año del incendio a ella le vuelve a aparecer otro cáncer cérvicouterino”, cuenta la damnificada en conversación con Puranoticia.cl.
La separación ha impactado profundamente su vida cotidiana. Esto lo menciona diciendo con evidente emoción que "lo que más extrañamos es nuestro hogar porque estamos con vidas diferentes. Ella está haciendo su práctica y yo trabajo. Nos vemos en la noche. Estamos un rato y después ella se va a dormir. Entonces eso, más esta respuesta de que van a hacer la demolición de la casa, ha sido horrible porque ella es la que más llora porque es súper mamona, es regalona, es la única hija. Si somos las dos solas, no hay padre de por medio. Entonces somos las dos solas”.
La nueva vivienda en el sector 4 de El Olivar representaba una esperanza concreta de reconstrucción. Según explica, "estas casas están casi terminadas, están en un 90 y tanto por ciento listas (…) la casa está lista para instalarnos. Nosotros pensábamos esta casa para julio y al final la sorpresa era que la iban a entregar en abril".
Sin embargo, todo cambió tras la llegada de la nueva administración de Gobierno, particularmente con la gestión de Iván Poduje en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. “El 11 de marzo asumió el Gobierno y el 18 de marzo nos llegó una indicación de que iban a hacer una demolición de las casas (…) El señor Poduje dijo que las casas estaban todas malas y que las iban a demoler”, sostiene la vecina viñamarina.

También cuestiona la medida y plantea dudas sobre sus fundamentos, señalando que "si usted me dice que asumen el 11 de marzo, ¿cómo en 10 u 11 días tenían todo listo? ¿Habían ido antes?”, se pregunta. Asimismo, critica que los nuevos modelos propuestos sean similares a los ya construidos en el sector alto de la Ciudad Jardín. “Los modelos de las casas que él está presentando son los mismos modelos de las casas de San Sebastián (…) o sea además está haciendo un plagio”, afirma la afectada.
En esa línea, también plantea cuestionamientos sobre el trasfondo de la decisión, argumentando que "todo lo encontraron malo, sin haber estado con nosotros. ¿Él (Poduje) ha entrado a alguna casa? Claramente la finalidad es sacar provecho de esta situación porque si él encontraba todo malo... bueno, revise y refuerce porque no hay ningún estudio que diga que hay que demoler. Y si usted encuentra que es una mina de oro donde puede traer su constructora... bueno, pero siga avanzando”.
Gloria Núñez también le pidió al titular del Minvu que "deje que San Sebastián termine las casas que están estructuradas, pero siga avanzando. Traiga su constructora, haga las casas que quiera, pero avance. ¿Por qué vamos a retroceder? Además, él mismo dijo que iban a ir a licitación y ahora dice que no van a ir a licitación porque se van a demorar demasiado. Entonces él va a traer una constructora".
En medio de este escenario, Gloria decidió recurrir a la justicia para evitar la demolición de su vivienda. A través de un recurso de protección, dice que "no quiero que me demuelan la casa, que ya está terminada, en buenas condiciones y acreditada".

Y es que la víctima del megaincendio de 2024 recalca que la incertidumbre ha marcado su día a día, lamentando que "ahora en esta espera hay angustia porque uno no lo pasa bien, uno vive de allegada. Se agradece que el Estado nos ayude, pero uno vive de allegada. Yo no tengo la misma vida con mi hija. Yo no tengo el día a día".
Pese a todo, asegura que "yo espero el dictamen del recurso de protección (…) yo voy a llegar hasta el final (…) ¿Entonces qué hago: sigo llorando o les pido el favor a ellos? No, yo no tengo tiempo para esperar seis meses más. Serían dos años y medio”.
La dramática historia de Gloria Núñez refleja el complejo escenario que aún enfrentan familias damnificadas por el megaincendio, para quienes la reconstrucción no solo es una promesa, sino una urgencia marcada por el paso del tiempo y la incertidumbre.
PURANOTICIA