Tras el sismo de magnitud 6.0 en Quintero, sumado al peso de las aves, la estructura de la emblemática parroquia de la Ciudad Jardín quedó ladeada. Bomberos no logró alcanzar la cúspide y la comunidad exige soluciones urgentes ante el riesgo de colapso
La comunidad de Viña del Mar se mantiene en alerta luego de que se detectara una preocupante inclinación en la cruz central de la Iglesia de los Padres Carmelitas, ubicada en Avenida Libertad, entre 4 y 5 Norte.
La estructura, elaborada en fibra de vidrio, con un peso superior a los 20 kilos y ubicada a cerca de 40 metros de altura, habría resultado afectada tras el sismo de magnitud 6.0 registrado el pasado 31 de mayo, situación que se habría visto agravada por el constante flujo de aves que se posan sobre ella.

El eventual desprendimiento de la cruz ha generado preocupación entre vecinos, feligreses y peatones, debido al riesgo que representa para quienes transitan por uno de los sectores más concurridos de la ciudad.
Ante esta situación, el Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar acudió al recinto religioso con una escala telescópica para intentar retirar la estructura y realizar labores de mantención. Sin embargo, la altura del equipo resultó insuficiente para alcanzar la cúspide del templo.
Frente a este escenario, la orden religiosa evalúa distintas alternativas para concretar la intervención, entre ellas el uso de grúas de alto tonelaje e incluso la eventual participación de un helicóptero, con el objetivo de retirar la cruz de manera segura.
La inquietud también se ha instalado entre quienes circulan diariamente por el sector. Carmen Gloria, una de las transeúntes consultadas, sostuvo que la prioridad debe ser evitar cualquier riesgo para las personas. “Si hay un riesgo, hay que quitarla. Espero que lo solucionen y que no revista peligro para nadie”, señaló, agregando que, independiente de la causa, “quiere decir que tiene un problema, ya sea por el peso de las aves o por el movimiento del sismo”.

Además, hizo un llamado a que la solución se implemente a la brevedad y sea económicamente viable. “No sé cuál es la solución, pero que sea pronto, que no revista riesgo y que el costo sea sostenible”, añadió.
Por su parte, Karina Torreblanca manifestó su preocupación por los tiempos de respuesta y por el estado de conservación del inmueble. “La iglesia es patrimonio y tienen que tomar medidas luego, no a largo plazo”, afirmó, apuntando además al desgaste natural de una construcción con más de un siglo de historia.

Entre los feligreses, en tanto, existe una visión más tranquila respecto a la situación. Juan, quien frecuenta el templo, recordó que no es la primera vez que ocurre un episodio similar. “Cada cierto tiempo, por los años que tiene la iglesia, ha pasado, pero con la ayuda de Dios esto se normaliza y no pasa a mayores”, comentó. Respecto a las alternativas técnicas para retirar la cruz, añadió que “son los profesionales del área quienes tienen que manejarlo”.

Mientras continúan las evaluaciones, la comunidad espera una pronta solución que permita resguardar la seguridad de las personas y preservar uno de los templos más emblemáticos y patrimoniales de Viña del Mar.

PURANOTICIA