La primera autoridad de la región de Valparaíso cuestionó las nuevas exigencias para comercializar semillas y alertó sobre sus posibles efectos en los pequeños agricultores, las prácticas ancestrales y la conservación de variedades tradicionales.
Desde agosto, el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) abrió una consulta pública para que las personas pudiesen enviar observaciones sobre una nueva normativa que busca aumentar la formalidad en la venta de semillas en Chile, propuesta que generó una alerta entre las organizaciones campesinas y agroecológicas a lo largo del país.
La iniciativa en cuestión contempla exigencias de registro, análisis de pureza y germinación, etiquetado y trazabilidad. Sin embargo, fue cuestionada por sus posibles efectos en la conservación de semillas criollas y tradicionales, la biodiversidad genética y la soberanía alimentaria de la agricultura familiar campesina e indígena.
La región de Valparaíso, por su parte, es reconocida nacionalmente por sus valles hortícolas de Quillota y Marga Marga, con una importante diversidad genética local, con ejemplos emblemáticos para la cultura campesina como lo es la lechuga en Cartagena, los tomates de Limache o la quinoa de Petorca, por lo que las modificaciones propuestas por el SAG representan un impacto negativo tanto para la agricultura familiar campesina como para los viveros y productores de plantines de semillas agrícolas y ornamentales, quienes quedarían obligados a realizar costosos análisis de laboratorio para demostrar la homogeneidad, germinación y aspectos fitosanitarios de sus semillas.
Tras la consulta pública del SAG, se abrieron puntos de disputa a través de las organizaciones, quienes han cuestionado si la regulación que exige requisitos para la venta de semillas también se aplicaría para el intercambio libre de semillas tradicionales, que se hace en encuentros como Trafkintu de origen mapuche, redes huerteras urbanas, viveros o ferias agrícolas, lo que promueve la soberanía alimentaria.
Frente a esta situación, el gobernador regional de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, señaló que “esto puede ser el preámbulo precisamente para iniciar un proceso de privatización de las semillas, lo cual va a afectar fundamentalmente a los pequeños agricultores, va a afectar prácticas tradicionales y ancestrales como el Trafkintu, donde concurren comunidades indígenas al intercambio de semillas".
De igual forma, precisó que "en un escenario de cambio climático donde es fundamental preservar la seguridad y la soberanía alimentaria, esta iniciativa lo que busca fundamentalmente no solamente es tener un registro de propietarios de semillas, significa depender absolutamente de las grandes transnacionales propietarias de las semillas y por ende propietarias de la alimentación en Chile".
Luego emplazó directamente al Presidente Kast y al Ministro de Agricultura, señalándoles que "esta iniciativa no se ha discutido con las comunidades, es una iniciativa que no se ha discutido en el Congreso; por el contrario, es una iniciativa que se informa en el Congreso, pero no se discute. Por tanto, creo que una iniciativa de esta naturaleza, una vez más, no cuenta con participación ciudadana, no se inscribe en la necesidad de preservar y conservar la soberanía alimentaria, sobre todo en un escenario como el escenario que estamos viviendo de cambio climático en todo el país".
Por último, aseguró que "a mí las comunidades me han pedido precisamente que alce mi voz para defender las semillas, que alce mi voz para defender la soberanía alimentaria. Con la soberanía alimentaria no se puede jugar".
PURANOTICIA