La propietaria del recinto comercial relató en Puranoticia.cl los momentos de terror vividos durante el atraco, reveló que a los delincuentes se les cayó un arma de fuego al huir y criticó la falta de resguardo policial en el centro de la ciudad durante los fines de semana.
Un audaz y violentísimo asalto remeció el pleno corazón comercial de Viña del Mar durante la tarde del pasado sábado. Un grupo de al menos cuatro delincuentes encapuchados e provistos de armas de fuego irrumpió en la emblemática Joyería Caroline, ubicada en la tradicional avenida Valparaíso (calles Villanelo y Etchevers), logrando sustraer un botín que tras el inventario oficial fue recalculado en 85 millones de pesos en especies y dinero en efectivo.

El atraco fue registrado en videos por transeúntes y usuarios de redes sociales, donde se aprecia cómo los delincuentes actuaron con vertiginosa rapidez para vaciar las vitrinas. Los sujetos arribaron al lugar a bordo de un automóvil marca Audi de color negro, en cuyo interior un quinto integrante de la banda permaneció al volante con el motor encendido, listo para concretar la fuga hacia rumbo desconocido.
En entrevista con Puranoticia.cl, la dueña del establecimiento familiar —que este año cumplía cinco años de funcionamiento continuo en la Ciudad Jardín— relató los angustiantes momentos que vivieron sus dos trabajadores al momento del ingreso de la banda.
"Entraron, fue cosa de minutos, intimidaron mucho al personal. (…) Entran como que si fueran clientes, pero en realidad llegan intimidando directamente a uno de los trabajadores (...) van directamente hacia lo que era su objetivo, robar", sostuvo la propietaria de Joyería Caroline.
Según detalló la comerciante, los delincuentes actuaron con agresividad desmedida para lograr su cometido, arramblando con piezas de alto valor en oro, plata y fina relojería. No obstante, en medio del apresurado despliegue, a los asaltantes se les cayó una de sus armas de fuego al interior del recinto, pieza clave que posteriormente recuperó la Policía de Investigaciones (PDI).
"Andaban con armas de fuego y claro, de hecho, se les cae una y queda al interior (...) la PDI se llevó el arma", confirmó la dueña.
Para la dueña y los trabajadores de esta Pyme local, el asalto no solo significó un duro golpe económico en un negocio familiar con un lustro de trayectoria, sino también un trauma emocional del que aún intentan recuperarse. Pese al miedo latente tras ser encañonados, la comerciante confirmó que continuaban atendiendo en el local: "Estamos trabajando hasta ahora". Sin embargo, al ser consultada sobre las secuelas emocionales y si había logrado conciliar el sueño la noche posterior al atraco, la dueña respondió tajantemente con un doloroso "No", evidenciando en esa breve respuesta la profunda angustia vivida.

Uno de los puntos más críticos expuestos por la afectada apunta al prolongado tiempo de respuesta de las fuerzas de orden y a la desprotección estructural que aqueja al centro viñamarino los sábados y domingos. Carabineros y equipos policiales arribaron aproximadamente 20 minutos después de concretado el robo, únicamente tras el llamado de alerta de los propios afectados.
"Falta seguridad en tema de afuera. Los días sábados acá es un tema de tierra de nadie. Creo que solamente vienen a trabajar los municipales y Carabineros de lunes a viernes (...) los días sábados acá no hay mucha seguridad. Acá muere el centro", denunció la locataria.
A lo anterior, la dueña enfatizó la falta de presencia edilicia en materia de prevención:
"Si hubiera más seguridad se notaría, pero falta mucha seguridad por parte de la alcaldesa acá en el centro", recriminó visiblemente afectada tras la traumática experiencia.
El Laboratorio de Criminalística (Lacrim) de la PDI junto a la Fiscalía local encabeza las diligencias investigativas. Los peritos ya incautaron los registros de las cámaras de televigilancia del local comercial para levantar patrones biométricos y rastrear la ruta de escape del automóvil Audi. Hasta la fecha, el paradero del vehículo y de los cinco delincuentes sigue siendo un enigma, mientras el gremio de comerciantes del centro de Viña del Mar exige un plan de contingencia urgente para evitar que hechos de esta magnitud se sigan repitiendo impunemente.
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