A casi tres semanas del cambio de mando, la falta de coordinación entre autoridades, retrasos en nombramientos y polémicas administrativas tensionan el despliegue regional.
A 20 días de la llegada del Gobierno del Presidente José Antonio Kast a La Moneda, la instalación del Ejecutivo en la región de Valparaíso comienza a estar marcada por una seguidilla de "errores no forzados" que han dificultado su despliegue político y administrativo en un territorio de 38 comunas y con 2 millones de habitantes.
Lejos de tratarse de un único episodio, lo que se observa es una acumulación de situaciones que, en su conjunto, dan cuenta de problemas de coordinación, demoras en nombramientos y decisiones que han abierto flancos de críticas en una etapa considerada clave para cualquier administración: sus primeros 100 días.
Uno de los hechos más evidentes –y también más simbólicos– es la ausencia de una reunión entre las dos principales autoridades de la región. A 20 días del inicio del Gobierno, el delegado presidencial regional, Manuel Millones, aún no sostiene un encuentro formal con el gobernador regional, Rodrigo Mundaca.

Se trata de una situación que llama poderosamente la atención, considerando que ambos lideran instituciones clave para la gestión regional –uno como representante del Presidente Kast y otro como autoridad electa– y que, además, mantenían una relación cercana previa, incluso de amistad, cuando Manuel Millones se desempeñaba como consejero regional. La falta de este primer gesto político básico instala dudas respecto del nivel de articulación entre ambas autoridades.
A este escenario se suma la tardanza en la conformación del Gabinete Regional. Recién el 25 de marzo, vale decir, dos semanas después de iniciado el Gobierno de Kast, se dieron a conocer los primeros nombres de secretarios regionales ministeriales (seremis), en un proceso que no sólo fue tardío, sino también fragmentado. En lugar de un anuncio conjunto, las designaciones se realizaron de manera parcial, a cuentagotas, y comenzando por carteras como Medio Ambiente y Educación.
La demora se hizo aún más evidente en áreas sensibles. Una de ellas fue la Seremía de Seguridad Pública, cuyo nombramiento recién se concretó este lunes 30 de marzo, vale decir casi tres semanas después del cambio de mando en la Presidencia de la República. Sin embargo, lejos de cerrar un flanco, la designación abrió uno nuevo.
El nombre elegido fue el del coronel (r) de Carabineros, Hernán Silva Llagostera, quien a pocas horas de su oficialización quedó envuelto en una polémica de proporciones. Según antecedentes dados a conocer por Puranoticia.cl, el exuniformado tuvo en noviembre de 2025 una sanción disciplinaria asociada a un incumplimiento del control horario y a una respuesta considerada irrespetuosa hacia una jefatura.
El punto no es menor, considerando que desde su cargo deberá precisamente coordinar acciones con Carabineros, transformándose en un nexo directo entre el Gobierno y la institución. La controversia escaló aún más cuando la publicación oficial de su nombramiento, difundida en redes sociales por la Delegación Presidencial, fue posteriormente eliminada, profundizando las dudas sobre el manejo comunicacional del episodio, al punto de quedar en duda si se mantendrá la designación de Silva.

En paralelo, otro hecho vino a tensionar el escenario político de instalación regional. Se trata de la aparición de autoridades en un listado de deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE), entre los cuales figura Ricardo Figueroa Ayala, recientemente designado como delegado presidencial provincial de Los Andes.
De acuerdo con los antecedentes, el exSeremi de Desarrollo Social mantiene una deuda cercana a los $40 millones con la Universidad de Chile, posicionándose entre los montos más altos dentro del grupo de los denominados «Morosos VIP». La situación generó una reacción directa del Presidente José Antonio Kast, quien instó a los involucrados a regularizar sus compromisos financieros, subrayando que las autoridades deben dar señales claras de responsabilidad ante la ciudadanía.

Las dificultades de instalación también han quedado en evidencia en el vínculo con otras autoridades políticas de la región. El diputado Andrés Celis dio cuenta de problemas para coordinar reuniones con el delegado presidencial regional, Manuel Millones, replicando en cierta medida lo ocurrido con el gobernador Mundaca.
"Al delegado presidencial regional dos veces he tenido que llamarlo para ver si finamente nos juntamos. Dos veces lo he tenido que llamar", afirmó el parlamentario en conversación con Puranoticia.cl, revelando más complicaciones en la gestión de agendas y en la articulación política en esta etapa inicial.
Así, entre reuniones que no se concretan, nombramientos tardíos, designaciones cuestionadas y flancos abiertos en materia de probidad, la instalación del Gobierno de José Antonio Kast en la región de Valparaíso comienza a configurarse bajo el signo de los "errores no forzados", en un periodo donde precisamente se espera orden, coordinación y señales claras desde el Ejecutivo hacia el territorio.
PURANOTICIA