La iniciativa proyectada entre La Greda y Campiche busca que los propios trabajadores procesen sus capturas, agreguen valor al producto y reduzcan su dependencia de intermediarios. Los dirigentes aseguran que cumplen con las exigencias técnicas y ambientales.
Hasta el terreno donde se proyecta la futura planta de procesamiento de jibia, entre los sectores de La Greda y Campiche, llegaron pescadores artesanales de la Federación Bahía Narau para insistir en la necesidad de destrabar el último permiso que permitiría iniciar las obras en la comuna de Puchuncaví.
La iniciativa es presentada por los trabajadores como un proyecto clave para el futuro de la pesca artesanal en Quintero y Puchuncaví, debido a que permitiría avanzar desde la extracción hacia el procesamiento y comercialización directa de sus productos.
Los dirigentes sostienen que el proyecto ya ha avanzado en distintas etapas técnicas y administrativas y que solo resta una autorización para comenzar su construcción. Por ello, realizaron un llamado al Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y a la Municipalidad de Puchuncaví para agilizar el trámite pendiente.
"Falta que entreguen el último permiso. Yo haría un llamado a la gente a creer en nosotros. No somos una planta que va a generar contaminación. De hecho, hemos dedicado toda la vida a pelear por el medio ambiente, para que las empresas inviertan en tecnología, y no vamos a venir a cambiar ahora nuestra forma de pensar. Yo tengo nietos estudiando acá, en el colegio de La Greda, y no pensaría jamás en causarles algún daño o contaminación", señaló el histórico dirigente Justiniano Lagos.
Durante el recorrido, los representantes de la pesca artesanal destacaron que el proyecto contempla su instalación en un área con uso de suelo industrial y aseguraron que está distante a viviendas y del establecimiento educacional del sector.
Los cuestionamientos relacionados con un eventual impacto ambiental son rechazados por los dirigentes, quienes aseguran que el diseño considera procesos que permitirían reducir al mínimo los residuos generados.
"Esta planta no es una planta contaminante. Nosotros lo que vamos a hacer es procesar jibia a baja temperatura y eso no contamina. No genera gran cantidad de riles, porque la jibia ya viene destripada. Solamente se le va a sacar la piel y se le realizarán algunos cortes para dejar el filete limpio", explicó el dirigente Samuel Romo.
Los pescadores también aseguran haber realizado estudios relacionados con las eventuales externalidades del proyecto, entre ellos evaluaciones de impacto ambiental y de olores.
Sebastián Oliva, dirigente de la Federación, expresó que "la expectativa es crear una empresa que reciba los productos que nosotros sacamos como federación y que puedan ser procesados. Yo no entiendo cuál es el problema que tiene la gente, porque hemos realizado todos los estudios: tanto de impacto ambiental como de olores, que fue una de las primeras cosas que hicimos, y no tenemos ningún problema por ese lado".
Uno de los principales argumentos de los pescadores para impulsar la planta es la posibilidad de modificar la forma en que actualmente comercializan sus capturas. La idea es que la jibia pueda ser procesada y vendida directamente por los trabajadores, incorporando valor agregado y generando nuevas oportunidades laborales.
Manuel Bernal, pescador y dirigente, explicó que "es algo que estamos esperando hace largos años, porque siempre estamos sometidos a los precios de los comerciantes. Con la planta, poner nosotros el precio y subir los precios. Eso es lo que no quieren las grandes empresas de la pesca a nivel nacional. No quieren eso, porque se van a ver afectadas; porque si nosotros ponemos un precio más alto, tendrán que sumarse al mismo precio que vamos a poner nosotros, como empresarios y pescadores".
Para los trabajadores, la planta representa además una posibilidad de generar empleos y consolidar una actividad económica que permita que una mayor parte de los recursos obtenidos mediante la pesca permanezca en la zona.
No obstante, la demora en la autorización pendiente también ha generado frustración entre los dirigentes, quienes plantean que la iniciativa no solo beneficiaría a los pescadores, sino también a las futuras generaciones vinculadas a la actividad.
José Abarca, dirigente de la organización, señaló que "estamos pensando en las generaciones que vienen. Por ejemplo, yo tengo nietos que trabajan conmigo, yernos. Estamos luchando, pensando en ellos. Yo soy de Chocota. En Chocota hay en medio del pueblo una planta de aguas servidas. ¿Por qué se están preocupando tanto de acá, de una planta de jibia que se pretende construir? ¿Y ante la contaminación que hay en Chocota están callados en el Municipio?"
Los hombres de mar esperan que la autorización pendiente pueda concretarse y que la construcción de la planta permita avanzar hacia un modelo en que la extracción, procesamiento y comercialización de la jibia tengan una mayor participación de los propios trabajadores de la pesca artesanal.
En ese sentido, también solicitaron al alcalde de Puchuncaví, Marcos Morales, respaldar la iniciativa y vincularla con el objetivo de convertir a la comuna en un polo de oportunidades económicas y laborales para sus habitantes.
PURANOTICIA