José Manuel Jaramillo, director de Fundación Choshuenco, advierte que a pesar de que la fecundidad cayó a 0,99 hijos por mujer, el Estado de Chile destina solo el 3% del presupuesto a la primera infancia y el 25% de los menores de cinco años vive en la pobreza.
Chile atraviesa una profunda e histórica transformación demográfica. De acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 2025 nacieron apenas 146.446 personas en el país, cifra que representa una caída del 46,9% respecto de 1993. A esto se suma que la tasa global de fecundidad descendió, por primera vez, por debajo de la barrera de un hijo por mujer, alcanzando 0,99 hijos por mujer.
Sin embargo, la disminución de los nacimientos no se ha traducido en mejores oportunidades para la primera infancia. Por el contrario, distintos indicadores dan cuenta de una creciente brecha en el acceso a servicios y condiciones adecuadas para los primeros años de vida.
En entrevista con Puranoticia.cl, José Manuel Jaramillo, director ejecutivo de la Fundación Choshuenco, abordó la paradoja que enfrenta el país y fue enfático en señalar que la crisis de natalidad está estrechamente relacionada con las deficiencias del Estado en el acompañamiento de los primeros años de vida.

Entre 2017 y 2024, la población infantil de entre 0 y 5 años disminuyó cerca de un 20% en Chile. Sin embargo, durante el mismo período, la lista de espera por un cupo en la red pública de jardines infantiles, como Junji, aumentó un 33%.
La situación es aún más crítica en la región Metropolitana, donde, pese a registrarse un 23% menos de niños, la lista de espera experimentó un incremento del 60%.
Para Jaramillo, estas cifras son reflejo de un sesgo en la forma en que se distribuyen las prioridades del presupuesto nacional:
"Hoy día la primera infancia (0 y 5 años) representan casi el 6% de la población en Chile. Sin embargo, el Estado le asigna casi el 3% del gasto a esa edad etaria; es decir, la mitad del gasto en relación al porcentaje de la población".

A la falta de inversión se suma una compleja realidad socioeconómica. Mientras la tasa general de pobreza en Chile se ubica en torno al 15%-17%, entre los niños de 0 a 5 años esta proporción aumenta considerablemente.
"En ese mismo grupo etario, uno de cada cuatro niños vive en condiciones que están bajo la línea de la pobreza. (…) Los niños en Chile, en resumen, viven más en pobreza que la media poblacional. (…) Las políticas públicas en Chile le están asignando conscientemente menos recursos a la primera infancia, entonces ¿cómo pretendemos o pensamos que la sociedad adulta va a querer tener más hijos si las condiciones de crianza no son buenas? Un país que comienza a tener sistemáticamente menos natalidad está hipotecando su futuro", alertó el director ejecutivo.
El director ejecutivo de Fundación Choshuenco también destacó la importancia de la educación y el cuidado durante la primera infancia, particularmente a la luz de la evidencia científica sobre el desarrollo cerebral durante los primeros años de vida.
Durante el primer año de vida, un ser humano genera un millón de conexiones neuronales por segundo, mientras que cerca del 90% de las funciones cerebrales se desarrollan antes de los cinco años.

A ello se suma que estudios longitudinales han establecido que cada dólar invertido en la primera infancia puede retornar 8 dólares a la sociedad, a través de mejores salarios futuros, una mayor inserción laboral y una reducción del gasto en salud pública y sistemas penitenciarios.
En este contexto, Jaramillo calificó como un "error gravísimo" la idea de algunos padres de mantener a sus hijos aislados en el hogar hasta su ingreso al kínder:
"Nos estamos farreando una ventana gigantesca, pero no nosotros y eso es lo más crítico. Le estamos hipotecando la vida a un otro que además amamos".
Actualmente, en Chile solo 4 de cada 10 niños entre 0 y 4 años asisten a un jardín infantil o sala cuna. No obstante, una investigación realizada por la Fundación Choshuenco junto a la red Educación Inicial 2030 descartó que la principal causa sea una falta de confianza en la educación parvularia.
De acuerdo con el estudio, entre el 75% y el 80% de las personas valora la educación parvularia. Las principales dificultades estarían relacionadas con el desconocimiento sobre pautas de crianza, aprehensiones vinculadas a la salud y la falta de orientación a las familias.
Frente a este escenario, Jaramillo planteó la necesidad de fortalecer el acompañamiento a quienes ejercen la parentalidad y de generar una estrategia comunicacional a nivel nacional:
"Chile debe tener un sistema de acompañamiento exhaustivo para padres. (…) Ninguno de nosotros nació sabiendo ser padre y ahí vamos a porrazos aprendiendo. (…) Tenemos que hacer una campaña comunicacional para que aprendamos todos de qué se trata esto y también tenemos que ser una sociedad que quiera tener hijos".

En cuanto al rol de las instituciones públicas, Jaramillo hizo un llamado a que la Presidencia de la República asuma un papel articulador de manera urgente, coordinando directamente a los ministerios de Educación, Desarrollo Social y Salud.
El desafío, según plantea, no estaría necesariamente en la ausencia de infraestructura, sino en lograr que las familias hagan uso de ella:
"Chile tiene una muy buena infraestructura en materia de educación parvularia, entonces tenemos que aprovecharla (…) Tenemos la infraestructura, tenemos a los docentes, tenemos a las parvularia, tenemos los jardines, pero los niños no están viniendo. (…) La Presidencia de la República debiese tomar esta bandera con mucha fuerza, y hacer una declaración".

La combinación entre una natalidad históricamente baja, el aumento de la pobreza infantil y las brechas de acceso a la educación parvularia plantea un desafío que, de acuerdo con el diagnóstico de la Fundación Choshuenco, trasciende las políticas de infancia y se proyecta directamente sobre el futuro demográfico y social del país.
PURANOTICIA