El fin de la relación de pareja se produjo días después de la última Elección Parlamentaria, en medio del marcado contraste entre el triunfo de ella y la dura derrota electoral de él.
Fue en plena campaña de Sebastián Piñera, el año 2009, cuando una integrante de la Juventud RN, oriunda de Casablanca, llegó hasta la discoteque El Huevo, en Valparaíso. En plena terraza del local nocturno, la joven Camila Flores Oporto bailó reggaetón nada más ni nada menos que con el mismísimo candidato que luego le ganaría la Elección Presidencial a Eduardo Frei. Fue en ese momento cuando un ya maduro Percy Marín Vera fijó los ojos en la hoy electa Senadora por la región de Valparaíso.
En el círculo cercano de la pareja, siempre llamó la atención la diferencia etaria de ambos: Percy Marín tiene actualmente 55 años, mientras que Camila Flores llega a los 38 años. Las casi dos décadas de diferencia fueron tema de conversación durante los primeros años, pero así como llamó la atención la diferencia de edad, había otra característica de esta pareja que no pasaba inadvertida: eran un equipo.
La complicidad entre Flores y Marín era única: iban a todas partes juntos, era imposible tomarse un café o comer con la actual Diputada por el Distrito 6 de Valparaíso sin la presencia de su marido. Tomaban juntos las decisiones, pasaban la mayor cantidad del día juntos. Si hasta tenían hasta los mismos enemigos. No había reunión donde no llegaran juntos. Eran un verdadero equipo... o al menos eso parecían.
Esa verdadera complicidad política era traspasable a su vida íntima. Siempre mantuvieron bien protegidos algunos detalles privados de su vida, como por ejemplo el que dice relación con el lugar donde residían. Pocos del círculo político conocieron la casa de los Marín-Flores. No se recuerda un cumpleaños, una fiesta o algún posteo en redes sociales mostrando su hogar. En eso siempre fueron muy reservados.
De hecho, aún hay dudas sobre el lugar en el que vivieron en algún minuto. Algunos cuentan que fue en Casablanca, otros en cambio dicen que residían al interior de la región. Aún se recuerda cuando el entonces consejero regional (core), Percy Marín, tuvo que devolver cerca de 10 millones de pesos en viáticos al Gobierno Regional (Gore) de Valparaíso justamente por este concepto.

Uno de los momentos políticos más duros que vivieron juntos los Marín y Flores fue, sin duda, el proceso judicial –y luego carcelario– que vivió Cynthia Marín, hermana de Percy y cuñada de la hoy Senadora electa. Y es que Cynthia Marín Vera fue condenada a cumplir una pena de cinco años y un día luego de ser declarada culpable del delito de estafa reiterada contra el Fisco, hecho por el cual pasó dos años en prisión, aunque permaneciendo algunas semanas en condición de prófuga de la justicia.
Este proceso, en vez de separar a la pareja, los unió más. Enfrentaron juntos la presión mediática y siguieron avanzando paso a paso, como un equipo. Marín y Flores hacían lo mismo: Percy logró un triunfo por pocos votos sobre su tradicional rival en la provincia de Marga Marga, Amelia Herrera, la madre de Andrés Longton, y consiguió su último periodo como Core de Valparaíso. Fue una odisea. Aquella jornada se les vio a ambos hasta altas horas de la noche en el recuento de votos. Cuando ya se conoció el resultado, ambos estallaron. Fue un triunfo de equipo.
Lo mismo sucedió la vez que Camila Flores logró su reelección como Diputada de RN, dejando afuera nada menos que a su archirrival político: Luis Pardo. Aquella noche de triunfo era inolvidable, según dicen quienes estuvieron ahí. Camila y Percy nunca se habían vistos tan juntos, tan comprometidos, tan unidos y tan felices.
Vino posterior a aquello uno de los momentos más esperados por la pareja: ser padres. Abrieron un poco más su círculo social y, quizás ya pensando en una carrera al Senado de ella, se hizo más público que su nueva residencia estaba en Concón, en el sector de Costa de Montemar, muy cerca de donde vive una hermana de Percy.
Juntos vivieron un embarazo al estilo de ellos: en equipo. Siempre se vio a Percy muy preocupado de ella, casi como su asistente, cuidando cada paso de sus dos camilas.

Pero el momento de dar a luz se trasformó en un infierno para la pareja. Un presunto error médico dejó en un muy mal estado a la Diputada en ejercicio, situación que la mantuvo internada por varios días, viviendo momentos muy críticos. Marín, por esos días, estaba devastado. Por un lado miraba cómo su Camilita llegaba a este mundo, pero por otro, su compañera, partner y esposa, se batía entre la vida y la muerte. Fueron momentos intensos vividos por la ahora expareja, según cuentan sus cercanos.
Vinieron largos meses de recuperación, con Camila creciendo. Por ello, la pareja decide mudarse a un departamento en el sector de los Poniente, en Viña del Mar. Camila y Percy ahora entraban a su mayor desafío y, quizás el que fue el inicio del quiebre: la campaña a Diputado de Marín y la de Senadora de Flores.
Era complejo enfrentar una elección de este tipo juntos. Los contrincantes políticos hablaban de una suerte de nepotismo. Pero lo cierto es que, fiel al estilo de la pareja, esto jamás les importó e iniciaron una campaña en conjunto, la cual terminó la noche del 16 de noviembre con una amarga escena en el Hotel Boston de Quillota.
Mientras duró la campaña, quienes conocen a Flores cuentan que ella nunca, pero jamás, ni siquiera en el círculo más íntimo, dudó que sería electa Senadora. Sin embargo, esta seguridad no era traspasable a Marín. Quienes conocieron la campaña de cerca cuentan que semanas antes del cierre de campaña se veían distanciados. Algo no estaba bien en la pareja. Pero todos pronosticaron el mismo síntoma: los nervios de la campaña.
Sin embargo, la noche del domingo 16 de noviembre lo que sucedió en el tradicional Hotel Boston de Quillota no se va a olvidar: Flores no quiso hablar con nadie. Solos en una habitación, habló con Percy y se retiraron del lugar. Pese al triunfo de Camila, ella no pudo celebrar. Es más, cuentan que a casi dos meses de su triunfo en su camino a la Cámara Alta, ella aún no celebra con su equipo más íntimo.
Los días posteriores para la pareja fueron duros. Había un viaje familiar planeado, pero que no se materializó. La Senadora electa continuó con sus viajes a Santiago, sobre todo al programa «Sin Filtros», pero ya no los hacía acompañada. Viajaba sola, sin Marín.

Los posteos en redes sociales de ambos juntos comenzaron a desaparecer. Algo estaba pasando en la intimidad de Marín-Flores. Esto, hasta que llegó la fatídica noche del martes 9 de diciembre. Esa noche, luego que Camila Flores retornara de Santiago a su departamento en Viña del Mar, sostuvo una dura discusión con Percy Marín. Cercanos a la pareja cuentan dos versiones de lo sucedido esa noche, pero ambas partes coinciden en que el quiebre fue total y sin vuelta atrás.
Percy salió caminando sin maletas, sólo con lo puesto. En los días posteriores se habría quedado en casa de su hermana o con su madre en Limache. También cuentan que su mayor apoyo ha sido un trabajador de su esposa, quien lo ha acompañado en este difícil momento personal que estaría atravesando.
La discusión de esa noche no terminó ahí. Inmediatamente se cortaron las visitas con Camilita, la hija de ambos. Los llamados de la ahora expareja no existieron más y se fue profundizando una crisis que, a medida que pasaron los días, aumentó en especulaciones en las que no ahondaremos, pues sólo ellos lo saben.
Lo concreto es que se terminó la relación. Años de trabajo juntos, de vida en pareja, de complicidades, todo a la basura. No fue un tema de una noche, era una acumulación de hechos que se agravaron con mayor fuerza luego que Percy Marín perdiera su elección y que Camila Flores ganara la suya. Su círculo cercano dice que es difícil verlos juntos de nuevo y que sólo esperan que ambos estén bien.
Al cierre de esta nota, ambos ya habían comenzado a contactar a abogados de su confianza para dar inicio al proceso de divorcio.
Desde su entorno aseguran que tanto Camila Flores como Percy Marín esperan que se respete la dimensión privada del momento que atraviesan. De hecho, Puranoticia.cl conocía esta historia desde hace semanas, pero decidió publicarla solo ahora, tras contar con la autorización de una de las involucradas (la parlamentaria en ejercicio). Así, una relación marcada por la complicidad política, la vida en equipo y años de proyectos compartidos entra en un punto final. Los Marín-Flores hoy toman caminos separados y, al menos, por ahora, el amor entre ambos se terminó.
PURANOTICIA