Andrés Rubio abordó en Puranoticia.cl los márgenes de error, las falencias en la toma de contramuestras y la confusión que pueden generar medicamentos recetados tras el positivo que motivó la renuncia de Juan Pablo Rodríguez.
La renuncia del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, tras dar positivo en un examen de detección de drogas, continúa generando repercusiones tanto en el ámbito político como técnico. La controversia sumó un nuevo capítulo luego de que el laboratorio Córtex Health emitiera un comunicado en el que informó la realización de un presunto "doble análisis independiente". No obstante, la validez metodológica y legal del procedimiento ha sido cuestionada por la exautoridad y por especialistas en el área médica y forense.
Para comprender los alcances técnicos de este tipo de exámenes, el doctor en Psicología, experto en psicopatología y director de Magíster de la Universidad Andrés Bello, Andrés Rubio Rivera, abordó en Puranoticia.cl los márgenes de error, las falencias operativas y los vacíos existentes en los protocolos institucionales de testeo.
Uno de los principales puntos de discusión surgió tras el comunicado emitido por el laboratorio, en el que aseguró haber realizado dos análisis sobre la muestra. Frente a ello, Juan Pablo Rodríguez negó categóricamente haber consumido drogas y denunció irregularidades en el procedimiento
"El muy irresponsable comunicado del laboratorio transgrede cualquier tipo de protocolo en materia de protección de datos personales y confidenciales de los pacientes. Reafirmo lo que siempre he dicho: yo no consumo drogas. Solicité la contramuestra, pero pedí que la examinara un laboratorio independiente que ofrezca todas las garantías a la ciudadanía y al gobierno", señaló Juan Pablo Rodríguez en un comunicado.

Al respecto, el Dr. Andrés Rubio explicó que volver a analizar una muestra previamente procesada no constituye una verdadera contramuestra, ya que el procedimiento estándar contempla la conservación de una segunda porción independiente desde el inicio del examen.
"Cuando uno se toma una muestra para un examen, el procedimiento clásico es dividirla en dos: se analiza una porción y se guarda la otra como contramuestra. Lo que señala el laboratorio es que analizó por segunda vez la misma muestra que ya habían analizado, lo que técnicamente no corresponde a un análisis de contramuestra", aclaró Andrés Rubio.

El especialista añadió que este procedimiento únicamente demuestra la reproducibilidad del método utilizado por el propio laboratorio, pero no permite descartar errores ocurridos durante la toma de muestra o en la cadena administrativa.
"Eso no nos dice nada con respecto al posible error que pueda haber en el proceso o en la toma de muestra. (…) La gracia de una contramuestra es que se pueda analizar con un laboratorio independiente que tenga sus propios procedimientos y su propio método estandarizado, y no que se replique el procedimiento por el mismo laboratorio".
Otro de los aspectos abordados por el académico dice relación con la probabilidad de falsos positivos. Aunque existe la percepción de que estos exámenes son prácticamente infalibles, el Dr. Rubio explicó que la posibilidad de error supera la falla estadística propia del kit, la que normalmente oscila entre un 5% y un 10%.
Basándose en el Teorema de Bayes, el experto sostuvo que un resultado positivo, por sí solo, no permite acreditar que una persona haya consumido drogas de forma voluntaria.
"Ni aunque se establezcan las concentraciones se puede concluir consumo. (…) El propio laboratorio señala que su alcance tiene relación con la existencia de la sustancia o el metabolito, lo cual no garantiza el consumo de la sustancia. Incluso en el caso de la cocaína, un test nunca puede dar certeza de consumo por las distintas fuentes de contaminación que puedan haber", explicó el Dr. Rubio.
El especialista también advirtió sobre el riesgo de reacciones cruzadas con medicamentos de uso frecuente, situación que podría derivar en resultados positivos sin que exista consumo de drogas ilícitas.
Entre los ejemplos mencionó la pseudoefedrina, presente en medicamentos para el resfrío como Trioval, y el Samexil, un psicoestimulante utilizado para tratar trastornos de atención o en contextos de alta demanda laboral, cuyos componentes pueden ser detectados por algunos reactivos como anfetaminas.
En ese contexto, Rubio enfatizó la importancia de que los pacientes informen previamente al laboratorio cualquier tratamiento farmacológico.
"Si estoy tomando Samexil, por ejemplo, es muy probable que salga el test positivo para anfetamina. (…) Debe haber un resguardo importante, sino, me estarían discriminando porque tengo esta enfermedad y este es el medicamento que me dan. Hay que tener mucho cuidado con todo el marco legal que hay detrás de esto y la forma de regularlo", enfatizó el especialista.
Respecto a la estrategia de defensa presentada por Rodríguez —quien exhibió exámenes de pelo con resultados negativos realizados en meses posteriores—, el académico precisó que esas pruebas tampoco permiten invalidar completamente la muestra inicial, debido a que las concentraciones metabólicas de determinadas sustancias disminuyen con el paso del tiempo.
Sin embargo, indicó que el problema de fondo radica en el diseño de las bases técnicas que regulan este tipo de procedimientos en organismos públicos. A su juicio, si el mismo laboratorio que realiza el análisis inicial es el encargado de custodiar y eventualmente abrir la contramuestra, la independencia del proceso queda comprometida.
"Lo que se busca en una contramuestra es la independencia, y eso no está acá si lo hace el mismo laboratorio. Si las bases de la propuesta técnica efectivamente dicen eso, me parecería que están mal establecidas" concluyó el Dr. Andrés Rubio.
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