El parlamentario, coautor del proyecto que busca terminar con esta práctica, advirtió que el problema trasciende el maltrato animal y apuntó a las apuestas clandestinas y circuitos económicos que operan fuera de fiscalización.
El diputado Andrés Celis, coautor del proyecto que busca prohibir y sancionar las carreras de perros en Chile, rechazó la posibilidad de regular esta actividad y sostuvo que permitir su continuidad significaría legitimar una práctica vinculada tanto al sufrimiento animal como a actividades ilegales.
“Detrás de cada carrera de galgos hay una realidad doblemente inaceptable: el sufrimiento de animales tratados como máquinas desechables y un circuito ilegal que se alimenta de ellos. Estamos hablando de seres sintientes que merecen amor y cuidado, pero que son sometidos a exigencias extremas, utilizados mientras son rentables y muchas veces abandonados cuando dejan de rendir. No podemos normalizar que un animal sea llevado al límite simplemente para entretener o generar ganancias”, señaló.
El parlamentario enfatizó que el problema también alcanza dimensiones de orden público debido a las actividades que se desarrollan alrededor de estas competencias. “Este no es solo un problema de maltrato animal. Alrededor de estas carreras se mueven apuestas clandestinas, evasión, dinero sin control y redes de cría que operan en la sombra y fuera de cualquier fiscalización efectiva. Ese es el negocio que algunos pretenden mantener vivo bajo el argumento de regular”, afirmó.
Finalmente, Celis cuestionó cualquier fórmula que permita la continuidad de estas competencias: “No podemos responder con una ley tibia que termine dándole apariencia de legalidad a una actividad que debemos erradicar. Regular las carreras de galgos sería permitir que un negocio construido sobre el sufrimiento siga funcionando bajo nuevas reglas. La solución no es regularlas, sino prohibirlas definitivamente”.
En esa línea, el parlamentario reafirmó que la respuesta frente a las carreras de galgos no debe pasar por establecer condiciones para su funcionamiento, sino por avanzar derechamente hacia su prohibición, cerrando cualquier espacio que permita la continuidad de una actividad marcada por el maltrato animal y los circuitos ilegales que se desarrollan a su alrededor.
PURANOTICIA