Una investigación de 11 meses liderada por la Fiscalía y la PDI, en coordinación con agencias de EE. UU., Australia y Europa, permitió neutralizar una estructura criminal que pretendía enviar droga a Oceanía por un valor cercano a los 80 millones de dólares.
Una investigación internacional de más de 11 meses culminó con la desarticulación de una sofisticada organización criminal transnacional que utilizaba a Chile como plataforma logística para el tráfico de drogas hacia Oceanía, América y Europa. La red prestaba servicios de transporte e internación de sustancias a distintos carteles internacionales y mantenía su centro de operaciones en la región Metropolitana, desde donde proyectaba enviar un masivo cargamento a través del Puerto de San Antonio.
El operativo dejó un saldo de 10 personas detenidas —tres colombianos, dos mexicanos y cinco chilenos—, quienes fueron formalizadas ante el Juzgado de Garantía de San Antonio por los delitos de asociación criminal y tráfico de estupefacientes. Ocho de los imputados quedaron en prisión preventiva.
Entre los detenidos figura un funcionario activo de Carabineros, quien fue imputado por prestar apoyo logístico a la organización, proporcionar seguridad y arrendar inmuebles destinados al acopio y procesamiento de las sustancias.
Durante los procedimientos, se incautaron 360 kilos de clorhidrato de cocaína de alta pureza y se desmanteló un laboratorio clandestino destinado al abultamiento de las sustancias. El avalúo total de la droga decomisada y de los envíos proyectados hacia el mercado oceánico alcanza entre 78 y 80 millones de dólares.
La investigación también permitió establecer que, además de exportar cocaína, la organización importaba ketamina y cannabis sintética vía aérea desde Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos.
La banda era liderada por un ciudadano chileno con amplio historial de residencia en el extranjero, específicamente en Estados Unidos, Canadá y México, quien coordinaba las distintas tareas operativas. En la estructura, los ciudadanos colombianos estaban a cargo del laboratorio de procesamiento, mientras que los mexicanos cumplían labores logísticas relacionadas con la entrada y salida de los cargamentos.

El fiscal José Uribe detalló el origen de la investigación y la estructura de la organización criminal:
"Esta organización, que era transnacional, prestaba labores de transporte e internación de drogas a distintos carteles del mundo, (…) tanto europeos, americanos como de Oceanía. No estaban adscritos a un cartel en particular, sino que trabajaban con quien les pagara por sus servicios".
El persecutor explicó además cómo se inició la indagatoria:
"La investigación se inicia en septiembre del año pasado por un hallazgo de droga en Australia a través de un envío por courier. Eso nos permitió rastrear a la organización en este país. (…) Estaban preparando este gran envío de más de 300 kilos de cocaína de alta pureza que iban a sacar por vía marítima a través del Puerto de San Antonio".
Respecto de la participación del funcionario policial chileno detenido, Uribe precisó:
"Formaba parte activa en esta organización. Manejaba seguridad respecto a la organización y labores logísticas de arriendo de inmuebles, entre otras labores".
Por su parte, la comisaria Paulina González, jefa de la Brigada Antinarcóticos (Briant) Valparaíso de la PDI, se refirió al centro de operaciones localizado en la capital:
"Se detectó y se localizó en Santiago de Chile el centro de acopio de esta organización criminal, logrando la incautación de alrededor de 360 kilos de clorhidrato de cocaína de alta pureza. Además, se logró desbaratar un laboratorio clandestino con la finalidad de lograr el abultamiento de las sustancias".


En tanto, el Prefecto General Ricardo Gatica Aliaga, Subdirector de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria de la PDI, enfatizó la importancia del trabajo coordinado entre las distintas instituciones y organismos internacionales:
"Estamos conscientes que para la lucha contra el crimen organizado tenemos que hacerlo con una estrategia interagencial e interinstitucional. Contamos con la colaboración de Aduanas, Directemar y la coordinación de información con agencias internacionales como la DEA de Estados Unidos, agencias de Australia y de otros países".
El seremi de Seguridad Pública de la región de Valparaíso, Hernán Silva, destacó el respaldo estatal tras el operativo:
"Es muy satisfactorio ver este tipo de procedimientos en que queda de manifiesta la potencia del Estado de Chile para enfrentar la delincuencia. (…) Reafirmar la esperanza de que Chile va a seguir siendo un país seguro, que va a permitir el tránsito de mercancías internacional con absoluto control de su contenido".
Finalmente, el Fiscal José Uribe, volvió a abodar los riesgos de infiltración de organizaciones criminales en instituciones y el papel estratégico de los puertos chilenos para el comercio internacional:
"La delincuencia organizada siempre va a necesitar de la corrupción para poder operar. (…) Cada vez que encontremos a uno de los nuestros o a algún policía involucrado en un hecho criminal, lo vamos a perseguir con la severidad que casos como este merecen".
Asimismo, Valencia destacó la necesidad de reforzar la cooperación internacional para impedir que los puertos nacionales sean utilizados para el tráfico de drogas:
"Los puertos chilenos están abiertos hacia el Pacífico. Por eso la importancia de la cooperación con la policía de Australia, de Nueva Zelanda, China y Corea, para proteger nuestros puertos y evitar que sean empleados por la delincuencia organizada para el tránsito de droga hacia allá", finalizó.
PURANOTICIA