La edil republicana cuestionó la ausencia de una estrategia clara por parte del municipio frente al uso del espacio público, la proliferación de permisos precarios y la escasa fiscalización nocturna.
Durante la mañana en PuraNoticia.cl, la concejala del partido republicano de Viña del Mar, Antonella Pecchenino, abordó con dureza las falencias del municipio tras el informe de Contraloría sobre los food trucks en Avenida Perú, apuntando a una falta de planificación estructural que, a su juicio, afecta distintos ámbitos de la ciudad.
Según explica, el principal problema es que la administración municipal “le falta planificación de no saber lo que quiere de la ciudad” y de ‘’actuar en base a la presión de los medios, vecinos y turistas’’, afirmó.
Pecchenino explicó que la situación no se soluciona únicamente con Seguridad Ciudadana, ya que los permisos para los food trucks dependen de Desarrollo Económico, lo que exige una coordinación transversal. En ese sentido, recalcó la urgencia de contar con una ordenanza municipal que regule aspectos como ruidos, horarios y tipo de ventas.
Como ejemplo, mencionó el caso del Muelle Vergara, donde —dijo— debe existir una voluntad real del municipio para destinar recursos específicos a seguridad pública e inversión focalizada. “Tiene que haber una línea completa de trabajo hacia ese sector, no dispersar los recursos en otras áreas”, sostuvo.

La concejala también advirtió sobre el alto número de permisos precarios vigentes, señalando que actualmente existen cerca de 4.500 autorizaciones en Viña del Mar, incluyendo feriantes, lo que dificulta gravemente la fiscalización. “Hay autorizados y no autorizados, y eso hace muy complejo el control. Este es un problema que se arrastra desde hace mucho tiempo, porque se permitió usar prácticamente todo el espacio público”, indicó.
En relación con las actividades nocturnas de la Ciudad Jardín, Pecchenino planteó la necesidad de una discusión más profunda sobre el modelo de la localidad. A su juicio, una ciudad turística no puede ser atractiva solo durante el día. “Si se crea una vocación turística, hay que permitir las actividades, pero dando las condiciones para que se cumplan las normas”, afirmó.
Asimismo, criticó que se ataque solo el efecto de los eventos y la vida nocturna, abordando problemas de fondo como estacionamientos, basura, seguridad, flujos de ingreso y salida de personas, y el cierre reiterado de calles.
Otro punto clave fue la falta de fiscalización nocturna, especialmente en materia de ruidos. La concejala explicó que ningún funcionario de Seguridad Ciudadana está capacitado para usar sonómetros y que esa labor recae en Medio Ambiente, cuyos funcionarios trabajan solo hasta las 17:00 horas. “Eso significa que no hay fiscalizaciones reales durante la noche”, advirtió.
Enumerando los distintos conflictos que enfrenta hoy la ciudad como el desorden asociado a los food trucks, los problemas reiterados en el Muelle Vergara, como el comercio informal y el consumo de alcohol y bares-restaurantes que funcionan como discotecas, la concejala debate sobre que “Esta es una conversación mucho más amplia. Primero hay que entender la profundidad del problema y luego tener la voluntad de solucionarlo”, sostuvo, agregando que el municipio debe apoyarse en funcionarios capacitados o expertos externos si es necesario. “La alcaldesa tiene que entender que ya no pudo hacerlo sola”, concluyó.
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