Tras un 2024 marcado por un déficit de casi $100 mil millones, la industria logra volver a los números azules, aunque la Superintendencia advierte que la crisis de financiamiento aún no se resuelve.
Los balances financieros consolidados del sistema privado de salud, que abarcan el ciclo entre enero y diciembre de 2025, fueron divulgados por la Superintendencia de Salud en su calidad de entidad fiscalizadora y reguladora.
Al concluir el mes de diciembre de 2025, la industria anotó utilidades por $15.361 millones. Esta cifra marca un giro respecto al mismo lapso de 2024, cuando se reportó un saldo negativo de $99.754 millones. Pese a este repunte, el organismo regulador fue enfático en advertir que estos números no permiten deducir que las complicaciones financieras estructurales del sistema estén solucionadas.
Para entender a cabalidad el desempeño final del año, la entidad precisó que es necesario analizar primero el resultado operacional. Este indicador evalúa la viabilidad del giro principal de las aseguradoras, contrastando los ingresos por cotizaciones frente a los desembolsos por licencias, prestaciones médicas, además de los costos de ventas y administración.
Durante 2025, dicho balance operativo arrojó cifras rojas por -$24.593 millones, según detalló la superintendencia. En otras palabras, los gastos del funcionamiento diario superaron a la recaudación obtenida mediante las cotizaciones. A pesar de ello, este déficit representa una disminución del 87,4% en comparación con el saldo negativo de -$195.509 millones experimentado en 2024.
Las utilidades finales de $15.361 millones, aclaró la autoridad, provienen de flujos ajenos a la operación central. Entre estos factores destacan los ingresos financieros —como los intereses producidos por la garantía exigida a las Isapres para respaldar deudas con prestadores y beneficiarios—, junto a otras pérdidas o ganancias y partidas de similar índole.
El panorama no fue homogéneo dentro de la industria. Mientras algunas compañías lograron números azules por primera vez en varios años, otras solo consiguieron mitigar sus mermas sin llegar a revertirlas. Cabe destacar que todos los montos detallados a continuación se expresan en valores nominales.
La transformación más evidente la protagonizó Consalud. Tras perder $24.392 millones en 2024, la firma concluyó el 2025 con un saldo a favor de $19.991 millones nominales. Este salto se fundamenta en que sus ingresos experimentaron un alza casi tres veces mayor que sus costos (15,9% frente a un 5,2%). Dicha distancia entre la recaudación y el gasto en salud le otorgó un excedente bruto de $90.874 millones, monto suficiente para solventar la administración y alcanzar su cifra final, apoyada además por un favorable resultado no operacional.
Por su parte, Colmena transitó desde los -$107 millones anotados en 2024 hasta los $15.539 millones nominales en 2025. Dado que la base comparativa era cercana a cero, la variación porcentual resulta sumamente elevada y no ilustra la dimensión exacta de la mejora. En relación con sus ingresos totales, este saldo positivo representa un 1,5%.
En el caso de Nueva Masvida, la aseguradora pasó de un déficit de -$3.271 millones en 2024 a una ganancia de $9.998 millones nominales durante 2025. Esta última cifra equivale al 2,3% en proporción a sus ingresos.
Las instituciones Banmédica, Cruz Blanca, Vida Tres y Esencial lograron aminorar sus caídas en contraste con 2024, pero de todas formas finalizaron el 2025 con balances financieros en contra. Es decir, aunque exhiben un escenario más favorable que el ejercicio previo, continúan sin poder revertir sus pérdidas.
Agrupando a todas las Isapres abiertas, el sector evolucionó desde los -$100.691 millones de 2024 a un total de $14.143 millones nominales en 2025. Finalmente, las tres Isapres cerradas que se mantienen operativas (Fundación, Isalud y Cruz del Norte) también reportaron saldos positivos en 2025, alcanzando utilidades por $955 millones, $202 millones y $62 millones, respectivamente.
PURANOTICIA