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Economía pierde dinamismo en marzo por efectos de la situación geopolítica, pero se mantiene en terreno favorable

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El Índice Económico IPP Unab retrocedió a 35 puntos, evidenciando un cambio de tendencia desde el cuadrante de mejoría hacia uno de deterioro.

Economía pierde dinamismo en marzo por efectos de la situación geopolítica, pero se mantiene en terreno favorable
Lunes 6 de abril de 2026 18:47
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Pese a que la actividad económica nacional logró sostenerse en niveles positivos durante el tercer mes del año, el Barómetro de la Economía del Instituto de Políticas Públicas (IPP) de la Universidad Andrés Bello reveló una evidente desaceleración en su ritmo de crecimiento.

El dinamismo que venía mostrando el país se vio mermado principalmente por las repercusiones derivadas del actual panorama geopolítico global.

Respecto a esta coyuntura, el subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, sostuvo que los indicadores de marzo dan cuenta de que “aunque la economía chilena inició el nuevo ciclo de gobierno en terreno positivo, los riesgos externos y en particular las tensiones geopolíticas, ya generan efectos sobre los precios de la bencina y la energía, y podrían introducir nuevas presiones inflacionarias en el mediano plazo”.

En la misma línea, profundizó en los desafíos que enfrenta la administración actual, señalando que “la depreciación del tipo de cambio y el contexto internacional configuran un entorno desafiante, en el que la conducción política será clave para sortear estas dificultades con éxito”.

El análisis del Índice Económico IPP Unab se basa en el seguimiento de 24 variables económicas, las cuales son categorizadas en una matriz de cuatro estados principales: “bien y mejorando”, “bien pero empeorando”, “mal pero mejorando” y “mal y empeorando”. Adicionalmente, el estudio contempla las clasificaciones de “bien y sin cambios” y “mal y sin cambios”.

Durante el periodo analizado, el indicador general se situó en los 35 puntos, lo que representa una contracción de 4,2 unidades en comparación a febrero. Este movimiento implicó que la economía se desplazara desde el cuadrante de “bien y mejorando” hacia el de “bien, pero empeorando”.

El informe técnico advierte que “el escenario de marzo refuerza la importancia de continuar observando la evolución del indicador. Si bien la economía se mantiene en terreno positivo, el cambio en la dirección de varios de sus componentes coincide con una menor continuidad del avance registrado en febrero. En este contexto, la evolución de las condiciones macroeconómicas y de los hogares será particularmente relevante en los próximos meses”.

En términos de distribución, el balance de marzo muestra una recomposición menos optimista. El bloque positivo del plano, que en febrero contaba con 19 variables, descendió a 16 en marzo; en contraparte, la zona negativa se expandió de 5 a 8 variables.

Al desglosar los cuadrantes, el estado “bien y mejorando” se redujo de 6 a 4 componentes: incertidumbre económica, confianza de los consumidores, exportaciones y tasa de ocupación. Por su parte, la categoría “bien, pero empeorando” bajó levemente de 4 a 3 variables, incluyendo la inflación, las remuneraciones reales y el Ipsa.

Un cambio notorio se produjo en el cuadrante “mal y empeorando”, que saltó de 1 a 7 variables, integrando al Imacec, el dólar, la creación de empleos, la inversión extranjera directa, la tasa promedio de crédito de consumo y el Índice de Avisos Laborales Internet. En tanto, “mal, pero mejorando” cayó de 3 a solo 1 variable: el saldo en cuentas corrientes y depósitos a plazo.

La categoría “bien y sin cambios” conservó sus 9 variables, compuestas por la deuda neta del gobierno, tasa de crédito hipotecario, deudores morosos, confianza empresarial, precio del cobre, participación laboral, riesgo país, participación laboral femenina y tasa de informalidad. El estado “mal y sin cambios” finalizó el mes sin componentes.

Respecto a los subíndices, tanto el de situación macroeconómica como el de situación de los consumidores abandonaron el cuadrante “bien y mejorando” para entrar en “bien, pero empeorando”. El único que mantuvo su posición fue el subíndice de expectativas, permaneciendo en “bien y mejorando”.

El análisis pormenorizado destaca que el subíndice de situación de consumidores fue el más volátil, con 9 variaciones de cuadrante. Entre los movimientos negativos destacaron la creación de empleos y la tasa de crédito de consumo (de “bien y mejorando” a “mal, pero empeorando”); los avisos laborales y el desempleo (de “mal pero mejorando” a “mal y empeorando”); la inflación (de “bien y mejorando” a “bien pero empeorando”); y las remuneraciones reales (de “bien y sin cambios” a “bien, pero empeorando”).

En contraste, la tasa de informalidad y los deudores morosos cerraron marzo en “bien y sin cambios” tras haber iniciado en “bien pero empeorando”. El único avance positivo fue el saldo en cuenta corriente y depósitos a plazo, que pasó de “mal y empeorando” a “mal pero mejorando”.

Finalmente, el subíndice de situación macroeconómica reportó cuatro cambios, tres de ellos negativos: el dólar, el Imacec y la inversión extranjera terminaron en “mal y empeorando”. Las exportaciones, en cambio, subieron a “bien y mejorando”. En el área de expectativas, la confianza empresarial pasó a “bien y sin cambios”, mientras que la confianza de los consumidores avanzó hacia “bien y mejorando”.

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