El organismo tomó como consideración principal foco el escenario externo, marcado por el conflicto en Medio Oriente.
En su Reunión de Política Monetaria, el Consejo del Banco Central de Chile acordó mantener la tasa de interés de política monetaria en 4,5%. La decisión fue adoptada por la unanimidad de sus miembros.
En el ámbito externo, el conflicto en Medio Oriente se mantiene como el principal foco de atención. El alza del precio del petróleo ha afectado la inflación efectiva y las expectativas de inflación en diversas economías, mientras que, en general, la actividad global ha permanecido resiliente.
En ese contexto, los bancos centrales han mantenido un mensaje de cautela y algunos -como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón- han comenzado a concretar aumentos en sus tasas rectoras.
En los últimos días, el precio del petróleo cayó a valores algo por debajo de los US$80 el barril (promedio WTI-Brent) tras el anuncio de la firma de un nuevo acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán.
A dos años plazo, la caída en los precios de los contratos futuros es bastante más acotada. Los mercados financieros, incluido el chileno, han reaccionado positivamente al anuncio, registrándose alzas de las bolsas y una depreciación global del dólar.
Con todo, el desarrollo del conflicto se ha caracterizado por constantes vaivenes en torno a un acuerdo de paz.
Por esta razón, "es necesario seguir observando el curso de los acontecimientos y evaluando su impacto en las perspectivas inflacionarias. Por su parte, el precio del cobre continúa por sobre US$6 la libra", indicó el organismo.
En el ámbito local, la actividad se contrajo en el primer trimestre del año, resultado por debajo de lo esperado en el IPoM de marzo.
La diferencia se explicó, en gran parte, por el magro desempeño de rubros vinculados a recursos naturales. Por el lado del gasto, no se observaron diferencias en el agregado, aunque si hubo cambios en su composición.
El consumo privado mantuvo su dinamismo, mientras que el consumo de gobierno tuvo un fuerte repunte y la formación bruta de capital se debilitó. En el mercado laboral, se observa un aumento de la tasa de desempleo, en un contexto de débil creación de empleo.
Hacia adelante, se proyecta un mayor empuje del gasto público y un menor impulso del consumo de los hogares, cuyos fundamentos se han debilitado. La inversión también se revisa a la baja para este año, aunque sus proyecciones de mediano plazo aumentan.
Tal como se anticipó, la inflación total subió rápidamente producto del shock provocado por el conflicto en Medio Oriente. La variación anual del IPC llegó a 3,9% en mayo, empujada por el alza de los precios de los combustibles.
La inflación subyacente -IPC sin volátiles- no ha mostrado mayores cambios en los últimos meses (3,2% anual a mayo), reflejando un traspaso del shock de costos similar a patrones históricos.
Las expectativas de inflación a dos años plazo de la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) se ubica en 3% y la de la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) en 3,1%.
El Consejo estima que el balance de riesgos para la inflación se ha ido equilibrando, aunque el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor al habitual. El conflicto en Medio Oriente no se ha resuelto definitivamente y la oferta mundial de petróleo no se ha normalizado.
Por otro lado, si bien el desempeño de la actividad ha estado afectado principalmente por factores de oferta transitorios y las perspectivas de demanda no tienen mayores cambios, varios determinantes del consumo de los hogares han tenido un comportamiento menos favorable.
De este modo, la evolución futura de la TPM irá evaluándose Reunión a Reunión en función del desarrollo de los acontecimientos.
El Consejo reafirmó que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años.
PURANOTICIA