Con entre 669 mil y 728 mil residentes, los venezolanos representan más del 40% de la población migrante y el 5% de la fuerza laboral del país. Su inserción se concentra en pymes y el retail, mientras persisten altos niveles de subempleo y exclusión.
Aunque no existe una cifra única, los distintos registros oficiales y estudios coinciden en un punto central: la población venezolana constituye hoy la principal colonia migrante en Chile y su presencia tiene un peso relevante en el mercado laboral, especialmente en el sector privado.
Mientras el Servicio Nacional de Migraciones estimaba que al cierre de 2023 residían en el país 728 mil venezolanos, equivalentes al 38% de la población extranjera, el Censo 2024 cifró en 669 mil las personas de esa nacionalidad, lo que representa el 41,7% del total de migrantes.
En el ámbito laboral, un informe del Observatorio del Contexto Económico UDP (OCEC-UDP), elaborado a partir de datos del Instituto Nacional de Estadísticas para el trimestre septiembre-noviembre de 2025, señala que 510.740 venezolanos forman parte de la fuerza laboral chilena, equivalente al 5% del total. Además, representan el 6,1% del empleo asalariado formal del sector privado.
El mismo reporte advierte un escenario complejo: el 58,7% de los trabajadores venezolanos se encuentra en situación de exclusión o precariedad laboral y el 38,8% de quienes cuentan con educación superior está subempleado, casi el doble que el 19,5% registrado entre trabajadores chilenos.
La inserción laboral también varía según el tamaño de las empresas. De acuerdo con el director del OCEC-UDP, Juan Bravo, los venezolanos representan el 7,3% del empleo asalariado formal en las mipymes privadas, mientras que en las grandes empresas esa cifra baja al 4,6%.
“En parte, tiene que ver con el tipo de actividad en la que tienden a insertarse los venezolanos. Muchos de ellos trabajan en comercios pequeños y servicios de comida como restaurantes, que son pymes. Sin embargo, en empresas grandes hay menos presencia de actividades como servicios de comida”, explica. A ello suma que “los segmentos de extranjeros pueden estar más dispuestos a insertarse en empresas de menor tamaño, aunque ofrezcan condiciones menos ventajosas con tal de lograr la inserción laboral”, además de enfrentar menores redes de contacto, lo que “puede dificultar más el acceso a empresas grandes”.
Este desbalance se acentúa al analizar a las mayores compañías del país. Un análisis de Pulso a las memorias 2024 entregadas a la Comisión para el Mercado Financiero por las 100 empresas chilenas con mayores ventas revela que, de un total cercano a 695 mil trabajadores, solo 13.645 son venezolanos, es decir, cerca del 2% del total.
En términos absolutos, los mayores empleadores de venezolanos corresponden a los grandes grupos del retail. Falabella reportó 2.417 trabajadores venezolanos al cierre de 2024, mientras que Cencosud contabilizó 1.465. No obstante, ambas compañías operan en varios países y no desagregan sus cifras exclusivamente para Chile.
En empresas con operaciones solo en el país, la presencia proporcional es mayor. Empresas Tricot registra un 12% de su dotación de origen venezolano, mientras que Ripley Chile y abc alcanzan el 3,1% y 2,9%, respectivamente. Según Bravo, “las cifras de la Encuesta Casen 2024 indican una alta presencia de venezolanos en la ocupación de vendedores en el segmento de asalariados formales del sector privado”.
Entre los grandes empleadores también figuran Empresas Copec, Banco Santander, Masisa, Agrosuper y Embotelladora Andina. Esta última detalló que en Chile trabajan 432 venezolanos, equivalentes al 10% de su dotación nacional. Desde la compañía señalaron que “las principales funciones que desempeñan son auxiliar de logística, operador de grúa y operador técnico”, agregando que la contratación se basa en habilidades y competencias, promoviendo la diversidad y la movilidad interna.
En el extremo opuesto se encuentra la minería. Codelco cuenta con solo 23 trabajadores venezolanos, el 0,2% de su dotación total. La empresa explicó que “la baja presencia de personas extranjeras en Codelco, y en general en la industria minera, responde a factores estructurales propios del sector”, como la alta especialización requerida, certificaciones y conocimiento del marco normativo chileno.
Una explicación similar entrega Juan Bravo, quien apunta a que se trata de un sector con salarios altos y mayor competencia, además de exigencias técnicas que muchos migrantes no poseen al momento de postular.
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