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Proponen un Pacto Nacional por el Agua para alcanzar soluciones consensuadas ante crisis hídrica

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La década de la megasequía ha cerrado con decretos de escasez hídrica en la mitad de las comunas y una certeza: resulta imprescindible acelerar la búsqueda de soluciones para garantizar el equilibrio hídrico a través de las alianzas, las mejoras en la gobernanza y el desarrollo tecnológico.

Proponen un Pacto Nacional por el Agua para alcanzar soluciones consensuadas ante crisis hídrica
Martes 24 de enero de 2023 12:08
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Francisco Lombardo, Presidente del Foro de la Economía del Agua. La crisis hídrica abre camino a las alianzas: ¿Estamos a tiempo de pactar?

El tiempo se agota, al igual que el agua. Los efectos del cambio climático empiezan a aflorar y se hacen latentes especialmente en el agua. El ecosistema hídrico es tan importante como amenazado se encuentra. Cada vez las sequías y las altas temperaturas son más comunes, haciendo que los entornos acuáticos, embalses y ríos sufran.

La década de la megasequía ha cerrado con decretos de escasez hídrica en la mitad de las comunas y una certeza: resulta imprescindible acelerar la búsqueda de soluciones para garantizar el equilibrio hídrico a través de las alianzas, las mejoras en la gobernanza y el desarrollo tecnológico.

Debemos de ser conscientes que el tiempo juega en nuestra contra y que este 2023 es un año de retos a superar que se nos presentan como ciudadanía y que nos afectan a todos y a cada uno de nosotros. Es un desafío que debemos afrontar como sociedad: conseguir que el agua llegue a todos los hogares y se pueda emplear en todas las actividades que generan riqueza y empleo, al tiempo que garantizamos el máximo rendimiento de cada gota de un bien tan preciado como escaso.

El momento actual en el que vivimos y por el que atraviesa el agua requiere de altura de miras, de arrimar el hombro y de trabajar preguntándonos cuál es el camino más certero para avanzar de manera efectiva hacia el cumplimiento efectivo del derecho humano al agua y al saneamiento. Aglutinar todas las fuerzas posibles y generar alianzas entre todos los sectores implicados, en base a un consenso amplio y generoso, será fundamental para lograr el objetivo, pero también para vencer uno de los peores efectos del cambio climático.

La solución pasa por un gran Pacto Nacional que vaya por esa dirección: lograr la sustentabilidad hídrica anteponiendo los intereses de todos los ciudadanos y de la naturaleza a los de los diferentes actores. No podemos engañarnos: sin agua no es posible el desarrollo económico ni humano. No podemos mirar hacia otro lado ni podemos perder el tiempo en discusiones estériles: debemos ser capaces de llegar a un acuerdo con miras al largo plazo que nos asegure un futuro sustentable.

2023 es el año donde empezar a construir el futuro del agua para Chile, un país concientizado con la temática y que ha demostrado que es capaz de anteponerse a las adversidades. Situado entre los veinte países con mayor estrés hídrico del mundo, la situación sin dudas no dejará de tornarse cada vez más complicada por sí sola.

Por ello, el Pacto Nacional por el Agua requerirá de una apuesta decidida por la tecnología para aprovechar al máximo cada gota de agua, invirtiendo para hacer más eficientes los sistemas de abastecimiento, y también explotando nuevas vías como la reutilización, algo fundamental para aprovechar las múltiples vidas del recurso del que disponemos, y poder alargar su utilidad con un uso diferente cada vez que se le pueda dar.

En esa línea, será imprescindible avanzar en la definición de un nuevo marco conceptual vertebrado en torno al agua renovable: un nuevo paradigma con el que se aspira a reducir drásticamente la dependencia del clima para disponer de agua, en el que la industria adquiere un relevante papel como generador de agua dulce, y en el que la humanidad en general pasa de ser extractora a productora del recurso.

El concepto se fundamenta en los extraordinarios progresos que se han producido en la eficiencia en la gestión del recurso, en los niveles de calidad en la depuración y el tratamiento, en la regeneración para la reutilización del agua, también en la desalinización, sus aprovechamientos para el consumo humano, la agricultura y la industria. Somos testigos de alternativas hasta hace poco tiempo inimaginadas.

Con el avance del agua renovable, el país tiene la oportunidad de liderar una transformación que responda a los retos del cambio climático mediante la creación de una economía hídrica circular y sustentable que afecte positivamente al Planeta. El desarrollo de tecnologías que permitan la reutilización del agua regenerada en múltiples actividades, y su posterior devolución al medio natural en mejores condiciones incluso que las captadas gracias a la implementación de medidas que permitan medir la calidad de agua en tiempo real y aseguren estos parámetros, nos permitirán alcanzar esta meta.

Sin duda alguna 2023 puede ser el año donde la balanza se decante por el futuro del agua, que sea el punto de inflexión donde se empiece a revertir la situación actual y el agua sea sinónimo de acceso y prosperidad para todos. Es un objetivo ambicioso, por el que tenemos que trabajar mucho y duro, pero realmente imprescindible. No podemos conformarnos con lo que hemos hecho hasta ahora porque desafortunadamente resulta insuficiente. Estamos a tiempo de pactar, un Pacto Nacional que no deja de ser un pacto de la sociedad con el agua para poder garantizar la existencia de ambas.

PURANOTICIA

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