El mandatario rechazó la agresión sufrida por el parlamentario del PDG y su asesor durante un evento, hecho que dejó a las víctimas con lesiones leves tras recibir golpes.
Un categórico rechazo manifestó el Presidente José Antonio Kast frente a los actos de violencia física de los que fueron víctimas el legislador del Partido de la Gente (PDG), Javier Olivares, junto a un miembro de su equipo asesor en Olmué. Ante este respaldo, el congresista valoró tanto el mensaje del mandatario como el repudio generalizado que generó el incidente.
A través de su perfil en la red social X, el mandatario señaló que "la agresión al diputado Javier Olivares es inaceptable y espero que todos los actores políticos la condenen, sin 'peros' ni ambigüedades. Podemos tener miles de diferencias, pero la violencia jamás puede ser un método de acción política".
Utilizando la misma plataforma digital para contestar, el representante del PDG replicó: "Muchas gracias, Su Excelencia. Chile podrá tener vastas diferencias en muchas materias, pero la violencia física jamás será una herramienta válida para la democracia ni para la convivencia entre quienes pensamos distinto".
Para concluir su intervención, el parlamentario añadió que "agradezco profundamente sus palabras y la condena transversal de diferentes sectores políticos frente a este cobarde ataque".
Los hechos se desencadenaron en la región de Valparaíso durante la madrugada del domingo. En esa jornada, el Club Deportivo Montevideo de Olmué llevaba a cabo una celebración para festejar su aniversario número 53, evento en el cual se encontraba participando la autoridad legislativa.
Según los reportes entregados por la policía, la primera agresión se materializó cuando el diputado estaba bailando y compartiendo con su abogada en el recinto. De forma sorpresiva, un individuo se aproximó para asestarle un puñetazo directo en el rostro, dándose a la fuga inmediatamente después de la acometida.
Lejos de terminar ahí, la situación empeoró cuando el congresista trató de reincorporarse al festejo. Apenas unos segundos posteriores al primer incidente, los antecedentes policiales indican que un segundo sujeto arremetió contra él, empujándolo violentamente hasta derribarlo. Estando ya en el suelo, el atacante le propinó diversas patadas en el cuerpo.
El caos generado por la golpiza también dejó consecuencias para uno de los asesores que acompañaba al legislador. Al percatarse de la agresión, el colaborador se interpuso con la intención de defender a Olivares, lo que derivó en que también recibiera un golpe en el rostro durante el altercado.
Una vez controlada la emergencia, ambas víctimas fueron trasladadas a un centro asistencial con el propósito de realizar la respectiva constatación de lesiones. El diagnóstico médico confirmó que tanto el diputado como su asesor resultaron con heridas de carácter leve tras el doble ataque.
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