Antonio Walker advirtió que el escenario podría volverse más complejo en los próximos meses debido a cambios en el origen de los productos. “El problema es lo que viene".
El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, analizó el impacto del alza histórica en los combustibles que comenzó a regir este jueves.
En diálogo con radio ADN, relató los temas tratados en una reunión con feriantes, empresarios de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), agricultores y transportistas junto al ministro de Economía, Daniel Mas Valdés.
Walker indicó que “estamos viviendo un contexto geopolítico muy complejo. Este aumento en el costo de los combustibles es consecuencia de una guerra brutal en Medio Oriente. Nosotros importamos el 100% del petróleo, por lo tanto, esto nos golpea directamente”.
En el ámbito agrícola, explicó que ya se sienten efectos concretos: “En el campo, la maquinaria agrícola -que no circula por carreteras- solía descontar el impuesto específico. Hoy, hasta el 30 de septiembre, ese beneficio se reduce: las grandes empresas podrán descontar solo un 30% y las pequeñas un 80%, ya no el 100%. Eso ya genera un impacto”.
El dirigente advirtió que el encarecimiento del transporte será inevitable: “El costo del traslado terrestre, marítimo y aéreo va a subir de manera considerable. Chile es un país exportador de alimentos y está lejos de los mercados. Si sube el costo del flete -por mar, por aire o hacia los puertos- eso se traspasa directamente a la producción”.
Consultado por posibles alzas en frutas y verduras, evitó dar cifras: “Es muy difícil, y sería irresponsable de mi parte dar una cifra. Lo que sí puedo decir es que tuvimos una muy buena temporada agrícola. Hubo producción normal de frutas, verduras y hortalizas, por lo tanto, no hay problemas de stock. Y los precios responden a la oferta y la demanda”.
Luego, recordó la relación histórica entre combustibles y alimentos: “Históricamente, cuando suben los combustibles, suben los alimentos. ¿Por qué? Porque también aumentan los fertilizantes, especialmente los nitrogenados, que dependen del petróleo”.
En ese sentido, valoró que “hemos hablado con mercados mayoristas, con Lo Valledor, con ferias y con la Vega Central, y hoy existe oferta de alimentos, lo que es una buena noticia”.
Sin embargo, advirtió sobre lo que viene: “En los próximos meses, el abastecimiento será principalmente desde el norte, porque la temporada en el sur ya termina. Y el flete desde Arica a la zona central va a subir considerablemente, lo que impactará en toda la cadena de costos”.
Respecto al efecto en las familias, reconoció un escenario difícil: “Es una situación muy compleja. Me encantaría tener una respuesta clara, pero no la hay. Hemos conversado con Arturo Guerrero y con el directorio de Lo Valledor. El contexto país es difícil”.
Walker explicó que las decisiones fiscales también influyen: “Aquí había dos caminos: seguir aumentando el endeudamiento -que ya supera el 41% del PIB- o ajustar las cuentas fiscales. Hoy estamos viendo las consecuencias, y las familias más vulnerables son las más afectadas”.
Y planteó la necesidad de medidas de apoyo: “Hay medidas paliativas que se deben evaluar: apoyo en parafina, transporte público, bonos para buses escolares y taxis, entre otras. El Ministerio de Hacienda tendrá que ir ajustando estas medidas en un escenario internacional complejo”.
Por último, el presindente de la SNA cerró con una conclusión: "Si me pregunta si esto va a afectar los precios, la respuesta es sí: el alza en los combustibles va a impactar en el precio de los alimentos”.
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