La presentación de “Sobre Cuba. 70 años de Revolución y lucha”, realizada en dependencias del Instituto Nacional del Tórax, generó cuestionamientos por el uso de un recinto asistencial para una actividad de carácter político. Parlamentarios anunciaron oficios a autoridades, mientras la dirección del hospital aseguró que el evento no fue informado ni autorizado.
La presentación del libro “Sobre Cuba. 70 años de Revolución y lucha”, en el Hospital de Tórax, organizada por el Comité de Solidaridad con Cuba de Providencia, se convirtió en el origen de una controversia que rápidamente trascendió el ámbito cultural.
Según publica El Mercurio, el evento se realizó el domingo pasado en dependencias de la sede de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (Fenats) al interior del recinto hospitalario público de la comuna de Providencia.
La actividad difundida por redes sociales vinculadas al Partido Comunista, contó con la presencia del historiador Vijay Prashad -uno de los autores- y del cónsul de Cuba en Chile, Vladimir Guerra Díaz.
De acuerdo a la publicación, mientras se desarrollaba la presentación, en la plataforma X comenzaron a circular videos de disidentes cubanos que, con pancartas y poleras con la bandera de la isla, protestaban en las afueras del recinto. Los registros mostraron a los manifestantes increpando a los asistentes, lo que amplificó la polémica en redes sociales y trasladó el debate al plano político.
Las críticas se concentraron en el uso de un hospital público para una actividad de carácter político e ideológico.
El diputado Daniel Lilayu (UDI), médico y miembro de la comisión de Salud de la Cámara, fue categórico: “Los hospitales son para dar salud. Los hospitales tienen que estar ausentes de todo lo que sean cosas que violenten a los pacientes, ya sea no solamente en la parte política, sino también, a lo mejor, religiosa”. Bajo esa lógica, añadió: “Los hospitales públicos son para todos los chilenos, no para un grupo de gente que los utiliza para propaganda”.
En la misma línea, el parlamentario Agustín Romero (Republicano) expresó: “Considero inaceptable que un hospital público termine siendo utilizado para una actividad de connotación política e ideológica (...), los recintos de salud no pueden transformarse en espacios de propaganda”.
El legislador anunció que oficiaría tanto al Ministerio de Salud como a la Contraloría “para que se investiguen los hechos y se determinen responsabilidades”. La exministra Soledad Alvear también reaccionó en su cuenta de X, donde calificó el episodio como “Impresentable”.
La controversia obligó a la dirección del Hospital del Tórax a pronunciarse. Consultada por la prensa, la administración aclaró que la actividad “no fue informada ni contó con la autorización de esta autoridad”.
Además, enfatizó que el ingreso de personas “ajenas al quehacer asistencial para fines no relacionados con la salud de nuestros pacientes, que no cuente con coordinación y autorización de la dirección, contraviene los protocolos institucionales y la naturaleza técnica de nuestro establecimiento”.
La directora del hospital, Begoña Yarza -exministra de Salud del Presidente Boric y nombrada en el cargo en agosto de 2024 tras un concurso de Alta Dirección Pública- instruyó la apertura de una investigación sumaria para determinar posibles responsabilidades administrativas.
En su comunicado, el recinto reafirmó su carácter técnico y asistencial: “El Instituto Nacional del Tórax reafirma su carácter de institución pública, técnica y asistencial de alta complejidad, cuyo quehacer se orienta exclusivamente al cuidado de la salud de las personas”.
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