La primera mujer en presidir la Corte Suprema llamó a reforzar la credibilidad institucional.
Gloria Ana Chevesich Ruiz asumió el pasado 6 de enero como la primera mujer presidenta de la Corte Suprema, marcando un hito histórico tras más de dos siglos del máximo tribunal, en un contexto marcado por una profunda crisis de credibilidad del Poder Judicial.
Reconocida por su rol en el caso MOP-Gate, Chevesich inició su mandato con un sello de cercanía y transparencia, instalándose en el segundo piso del Palacio de Tribunales y manteniendo sus puertas abiertas a jueces, funcionarios y ciudadanía, salvo en reuniones que requieran reserva.
En entrevista con El Mercurio, la magistrada señaló que, si bien su cargo no debe ser político, es clave mantener un diálogo institucional permanente con el Poder Ejecutivo y Legislativo, a fin de que las leyes consideren la realidad de los tribunales y no recarguen el sistema judicial.
Chevesich reconoció que asume en “la peor crisis de la historia del Poder Judicial”, tras la remoción de magistrados por faltas a la probidad, subrayando que el objetivo central es recuperar la confianza de la ciudadanía, enfatizando que la obligación de inhabilitarse cuando corresponde debe cumplirse sin excepciones.
Finalmente, la presidenta abordó la seguridad de los jueces frente al crimen organizado, señalando que deben contar con todas las medidas necesarias para desempeñar su labor con tranquilidad, además de anunciar revisiones a los procedimientos disciplinarios y de denuncias, con el fin de fortalecer la transparencia y la ética institucional.
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