El ministro del Interior afirmó que el presidente electo suspendió las reuniones de coordinación con el Gobierno y cuestionó su disposición al diálogo con otros sectores políticos.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, criticó al presidente electo, José Antonio Kast, por retirarse de las conversaciones con el Gobierno antes del cambio de mando y aseguró que esa decisión va de la mano con su costumbre “de no sentarse a conversar con quien piensa distinto”.
“Quien tomó la decisión de retirarse de las conversaciones y suspender las bilaterales que estaban agendadas fue el presidente electo. En lo que respecta a nuestro gobierno, no solo hemos trabajado por llevar adelante el traspaso de mando ejemplar”, explicó Elizalde en entrevista con La Tercera.
Y contó que “ya se habían realizado ya más de 100 reuniones bilaterales y había más de 30 agendadas. Esperamos que se restablezca el diálogo y que haya voluntad de continuar con las reuniones, porque es eso lo que necesita el país. Las puertas de La Moneda y las puertas de todos los ministerios están abiertas”
Consultado por la reacción de Kast ante Boric, Elizalde comentó que “si uno analiza su trayectoria, tiene serias dificultades de entenderse y de dialogar con quienes piensan distinto. No olvidemos que en sus 16 años de parlamentario no participó de ningún acuerdo relevante con otros sectores políticos”.
Y ahondando sobre Kast, el ministro del Interior que “en lo que respecta a su partido, no ha suscrito ningún acuerdo para sacar adelante las iniciativas tan importantes que se han materializado durante el mandato del presidente Boric, como la reforma de pensiones, como el royalty minero y otras tantas que podríamos citar”.
“El punto es que independientemente de las legítimas críticas que puedan existir en democracia y los distintos puntos de vista que pueden existir respecto de la forma en la cual se desempeña un gobierno, ¿es eso suficiente para poner fin al diálogo que garantiza un traspaso de mando ordenado y ejemplar?”, se consultó Elizalde.
Y agregó que “lo mínimo en democracia es no pararse de la mesa cuando se está conversando con alguien que piensa distinto, y por eso insisto en que hay una trayectoria dilatada y que parece que está en su ADN: no sentarse a conversar con nadie que piense distinto y, a la primera diferencia, poner fin al diálogo”.
PURANOTICIA