Las críticas al desempeño fiscal cobran fuerza tras un déficit estructural que triplica proyecciones.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, defendió este domingo la gestión fiscal del Gobierno ante las críticas por el reciente incumplimiento de las metas de disciplina presupuestaria, afirmando que la deuda pública “no aumentó respecto del año pasado”. Esta declaración se da en un contexto de fuerte debate político sobre la herencia fiscal que dejará la administración saliente al próximo gobierno.
Las cifras oficiales del Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2025, elaborado por la Dirección de Presupuestos, muestran un déficit estructural de alrededor del 3,6% del PIB, muy por encima de la meta original y el peor resultado desde la implementación de la regla fiscal en 2001. Asimismo, se proyecta que el próximo gobierno enfrentará un déficit negativo cercano al 2,7% en su primer año.
Frente a estas cifras, Elizalde señalizó que el Gobierno ha actuado “con mucha rigurosidad y sentido de responsabilidad” en el manejo del gasto público y que, pese a los desafíos, la deuda bruta del Gobierno Central se mantuvo en niveles similares a 2024, alrededor del 41,7% del PIB, lo que representaría un freno en su crecimiento y un ahorro en intereses de más de mil millones de dólares.
El ministro también abordó la necesidad de reforzar los ingresos tributarios como parte de las soluciones al desbalance fiscal y defendió la decisión de enviar ayuda humanitaria a Cuba, argumentando que responde a una tradición de política exterior chilena y que tiene como objetivo apoyar al pueblo cubano en una situación humanitaria compleja.
Las declaraciones de Elizalde llegan en medio de críticas tanto de la oposición como de expertos que cuestionan la sostenibilidad de las cuentas públicas y la gestión del marco fiscal, enfatizando la necesidad de ajustes más profundos para recuperar la credibilidad y estabilidad económica de cara a los próximos años.
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