La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana, se refirió al denominado caso Monsalve, señalando que la situación la impactó de manera personal y en su imagen pública, aunque recalcó que no afectó el funcionamiento de su ministerio ni el cumplimiento de sus tareas institucionales.
En entrevista con Radio Bío Bío, Orellana explicó que, desde su perspectiva como servidora pública, una crisis real es aquella que paraliza la atención y los servicios, algo que —según afirmó— no ocurrió en este caso, ya que se mantuvo el ritmo de trabajo y la expansión de los centros del SernamEG.
“Fue una crisis que me impactó a mí, de manera personal, pero jamás afectó la atención ni la inauguración de nuevos centros”, enfatizó la secretaria de Estado, subrayando que la cartera continuó operando con normalidad pese a la gravedad del caso que involucró al exsubsecretario.
Asimismo, la ministra sostuvo que el caso abre una reflexión relevante sobre los avances en materia de denuncias por violencia de género en la política, indicando que hoy existen mayores condiciones para denunciar, pero que las respuestas del Estado deben garantizar el debido proceso tanto para las víctimas como para los investigados.
Finalmente, Orellana reafirmó su postura de que una autoridad no puede mantenerse en su cargo mientras es investigada por delitos sexuales, y abordó además el debate sobre la figura de la primera dama, señalando que no existe formalmente en el organigrama del Estado y que las modificaciones administrativas realizadas apuntaron a evitar la concentración de responsabilidades en una sola persona.
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