La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, aseguró que el gobierno entrega el país mejor que en 2022, aunque reconoció errores y metas no cumplidas.
La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, realizó un balance de su gestión y del Gobierno durante los últimos cuatro años, destacando avances, pendientes y aprendizajes en el cierre del ciclo político.
En entrevista, sostuvo que se trató de un gobierno que logró estabilizar el país, avanzó en algunas agendas y transformó otras, aunque reconoció que hubo objetivos que no se consiguieron, marcados tanto por diferencias internas como por decisiones del país y el rol de la oposición.
Uno de los puntos más complejos, según Orellana, fue el desenlace del proceso constitucional, señalando que “lo más complicado fue el resultado constitucional” y que, para sectores de izquierda, la ratificación de la Constitución del 80 implica una autocrítica necesaria.
Pese a ello, afirmó que “nuestro gobierno está entregando al país en mejores condiciones” que en 2022, mencionando como ejemplo indicadores macroeconómicos, de convivencia social y resultados educativos. Sin embargo, lamentó que no se lograra dar continuidad a un gobierno progresista y que el país pase a una administración ubicada más a la derecha de lo habitual en el último ciclo.
Respecto al futuro escenario político, Orellana abordó la discusión sobre el tono de oposición a José Antonio Kast, defendiendo que la izquierda no puede ser responsabilizada como “culpable absoluta” de la movilización social. Además, enfatizó que una lección clave es que la ciudadanía quiere cambios, pero también soluciones concretas: “la gente quiere cambios, pero también que pase el camión de la basura”, marcando distancia con la “apología de la anormalidad” que, a su juicio, no conectó con la ciudadanía.
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