La directora de Presupuestos destacó el orden fiscal logrado pese a la polarización política y afirmó que el Ejecutivo cumplió sus metas sin aumentar el gasto, incluso tras reasignaciones en áreas sensibles.
a aprobación del último Presupuesto del actual gobierno terminó siendo mejor de lo que comenzó. Así lo planteó la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, quien valoró que el Ejecutivo lograra mantener sus proyecciones de ingresos y gastos pese a un debate marcado por tensiones y críticas. “En las discusiones presupuestarias uno queda con la sensación de que el Presupuesto que salió es mejor que el que ingresó”, señaló, destacando que los aportes parlamentarios contribuyeron a perfeccionar la iniciativa.

Martínez calificó como “un mal resultado” el rechazo inicial en la comisión mixta, pues —dijo— dificultó el trabajo técnico. Sin embargo, subrayó que en la fase final se hicieron reasignaciones sin modificar el marco global, lo que permitió cumplir la meta de balance fiscal estructural de -1,1% del PIB y proyectar una deuda pública de 43,2% para 2026.
La directora defendió el crecimiento del gasto en 1,7%, asegurando que se trató de un presupuesto construido en un escenario restrictivo. Explicó que el gobierno debió ceder en algunas áreas: “Se cedió en algunas áreas, como la suplementación de programas de la Junaeb y seguridad con recursos originalmente destinados a cultura”. En materia de ingresos, recalcó que la modernización de proyecciones desde 2024 permitió estimaciones más precisas.

Martínez también insistió en que la estructura del gasto limita espacios de recorte: “Más del 90% del Presupuesto corresponde a leyes permanentes, inversión pública o intereses”, advertida que, por lo mismo, una eventual reducción masiva de empleo público no generaría ahorros relevantes, dado que la mitad corresponde al sector salud.
A juicio de la directora, el Ejecutivo ha cumplido con creces el manejo responsable de las finanzas fiscales. “Este gobierno ha sido, en términos de contención de gasto, muy exitoso”, afirmó, recordando compromisos como la PGU y los costos heredados de la pandemia. También defendió la regla fiscal dual y el límite de deuda del 45% del PIB, al que calificó como “conservador” y clave para mantener la competitividad del país.
En lo personal, Martínez reconoció que 2024 fue el año más complejo desde lo fiscal y 2023 el más tenso políticamente. Pese a las presiones, aseguró que nunca consideró renunciar y adelantó que, tras dejar la Dipres, planea continuar sus estudios como próximo paso profesional.
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