El gobernador afirmó que la simultaneidad de focos le genera dudas razonables sobre intencionalidad.
En medio de la emergencia por los incendios forestales que han golpeado con fuerza a la Región del Biobío, el gobernador regional Sergio Giacaman abordó las posibles causas del siniestro, la respuesta del Estado y los desafíos que se vienen en materia de reconstrucción, en un escenario que ya deja al menos 20 personas fallecidas.
La autoridad afirmó que mantiene dudas respecto a un eventual origen intencional de los focos que dieron paso al megaincendio. Según sostuvo, quien inició el fuego “sabía que se iban a encontrar” los distintos focos, considerando la velocidad y dirección del viento, lo que a su juicio abre una sospecha razonable sobre la forma en que se propagó la emergencia.
En esa línea, Giacaman también se refirió a advertencias previas sobre acumulación de residuos forestales cuya quema no estaba autorizada, señalando que se trata de un antecedente que “se tiene que investigar”, aludiendo a información revelada por investigaciones periodísticas que podrían aportar contexto sobre las condiciones del desastre.
Al analizar la respuesta ante la emergencia, el gobernador cuestionó las limitadas atribuciones regionales y el centralismo en la toma de decisiones. “Ojos que no ven, corazón que no siente”, afirmó, apuntando a que parte de las determinaciones se adoptan desde Santiago, lo que a su juicio dificulta una reacción más rápida y ajustada a la realidad territorial.
Pese a sus reparos por la demora en consolidar el Estado de Catástrofe, recalcó que no es momento de críticas sino de “trabajar juntos”, destacando la solidaridad ciudadana, aunque condenó el llamado “turismo de catástrofe”. Finalmente, propuso reforzar sanciones y medidas preventivas, incluyendo la idea de un registro de pirómanos, para inhibir su circulación en zonas de alto riesgo y fortalecer la prevención.
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