La jugadora venezolana de Universidad de Chile expresó su inquietud por la seguridad y el futuro de sus cercanos que permanecen en el país caribeño.
La intervención estadounidense que permitió la captura y posterior deportación de Nicolás Maduro ha generado reacciones diversas a nivel mundial. Mientras sectores de la diáspora venezolana han celebrado el fin del régimen, otras voces han puesto el foco en la incertidumbre y el temor que persisten dentro del país, especialmente entre quienes aún tienen familiares en territorio venezolano.
Una de ellas es Bárbara Sánchez, delantera venezolana de Universidad de Chile, quien relató el complejo escenario que enfrenta su familia. En conversación con radio ADN, la futbolista confesó estar “muy preocupada, sobre todo por la familia”, señalando que todos sus cercanos permanecen en Venezuela, lo que le genera una profunda angustia e impotencia ante lo que pueda ocurrir.
Sánchez detalló que sus familiares le han descrito un ambiente marcado por el miedo y la escasez, con largas filas para conseguir gasolina y alimentos. “La gente está otra vez asustada, nerviosa”, relató, agregando que su madre le expresó la necesidad de abastecerse ante la incertidumbre de los próximos días.
La seleccionada de la Vinotinto también reveló que sus cercanos no sabían si huir o permanecer en sus hogares, una situación que calificó como “angustiante”. “Uno está de manos atadas”, sostuvo, enfatizando la dificultad de vivir el proceso a distancia sin poder acompañar a su familia en un momento crítico.
Finalmente, la atacante fue enfática al señalar que, pese a reconocer a Maduro como un dictador responsable del éxodo masivo de venezolanos, no logra sentir tranquilidad. “No me da garantías de saber que mi familia va a estar bien, de que mi país va a estar bien”, afirmó, reflejando la otra cara del histórico acontecimiento, donde la esperanza convive con el temor y la ansiedad por el futuro inmediato de Venezuela.
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