Rubén Pérez analizó la captura de 47 gendarmes imputados por delitos de corrupción.
El director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, reconoció la existencia de un fenómeno de corrupción al interior de la institución, luego de la Operación Apocalipsis, que permitió la detención de 47 funcionarios imputados por distintos delitos vinculados a redes delictuales.
En entrevista con La Tercera, Pérez explicó que Gendarmería mantiene presencia permanente en las 82 cárceles del país, con personal distribuido en distintos turnos. No obstante, advirtió que la población penal ha crecido en más de 23 mil internos en los últimos cuatro años, lo que representa un aumento superior al 30%, sin un incremento proporcional del personal.
En ese contexto, el director abordó los cuestionamientos sobre el control de las cárceles, asegurando que “ingresamos a la cárcel que queramos, a la hora que queramos”, aunque reconoció la complejidad del trabajo. “Trabajamos con internos que son seres humanos, delincuentes y complejos, que permanentemente intentan sorprendernos”, señaló.
Respecto a la Operación Apocalipsis, Pérez afirmó que la magnitud del caso ya había sido anticipada por la institución, ya que Gendarmería participó desde el inicio en la investigación junto al Ministerio Público. “Teníamos predeterminados incluso los lugares donde quedarían recluidos estos funcionarios”, indicó, reconociendo además el impacto en la imagen institucional.
Finalmente, al analizar las causas que llevan a algunos funcionarios a involucrarse en estos delitos, el director apuntó a una precariedad valórica individual y asumió una autocrítica institucional, anunciando un refuerzo en los procesos de selección, reclutamiento y formación, con especial énfasis en la detección temprana de conductas desviadas. “Tenemos que hacernos cargo de un fenómeno de corrupción que no solo afecta a Gendarmería, sino también a otros organismos del Estado”, concluyó.
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