
El parlamentario del PS agregó que lo ocurrido es parte de un intento por dañar el legado histórico del expresidente Allende y atacar políticamente a su hija.
Una resolución sin precedentes sacudió el escenario político nacional. El Tribunal Constitucional (TC) acogió los requerimientos presentados por parlamentarios de Chile Vamos y del Partido Republicano, decretando la cesación del cargo de la senadora Isabel Allende (PS), tras más de tres décadas ininterrumpidas en el Congreso.
La decisión se basa en la participación de la parlamentaria en la fallida compraventa de la casa del expresidente Salvador Allende, su padre, la cual el Gobierno pretendía adquirir para transformarla en museo. De acuerdo con el requerimiento aceptado, Allende habría vulnerado “la obligación constitucional de celebrar contratos con el Estado”.
Sin embargo, desde el Partido Socialista, la reacción fue inmediata. El diputado y jefe de bancada Daniel Melo rechazó duramente el fallo, asegurando que se trata de un uso político de una institución que debe actuar con neutralidad.
“Esto no es justicia, es una operación política disfrazada de institucionalidad”, señaló.
Agregó que lo ocurrido es parte de un intento por dañar el legado histórico del expresidente Allende y atacar políticamente a su hija. “Se ha instrumentalizado el Tribunal Constitucional para perseguir a una figura emblemática del socialismo chileno”, acusó.
Melo también defendió la integridad de la senadora y apuntó contra quienes promovieron el requerimiento. “No podemos permitir que se normalice el uso del TC como herramienta de venganza política. Esto no fortalece la democracia, la debilita”, enfatizó.
Con esta decisión, culmina un extenso ciclo legislativo para Isabel Allende, quien mantuvo una presencia continua en el Congreso durante más de 31 años, y que ahora enfrenta el cierre de una etapa marcada por una salida judicialmente compleja y políticamente tensa.
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