El incremento responde a un compromiso pendiente de US$800 millones con distribuidoras. La SEC definió que el cobro se extenderá por cuatro años y variará según la comuna.
A partir de abril, los hogares chilenos enfrentarán un nuevo ajuste en sus tarifas eléctricas. Esta alza, que promediaría un 2,8% a nivel nacional para el segmento residencial, tiene como objetivo comenzar a saldar una deuda acumulada que supera los US$800 millones con las empresas distribuidoras, monto que se arrastra desde el periodo de la pandemia.
Según la información publicada por El Mercurio, este incremento se aplicará bajo los lineamientos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). El organismo dispuso que el pago del saldo pendiente se realice en un periodo de cuatro años, aunque el monto final que verá cada familia estará condicionado por la comuna de residencia y la empresa proveedora del servicio.
Este nuevo reajuste se inserta en un contexto de alzas consecutivas. Desde que se retomaron los pagos pendientes a comienzos de 2024, las tarifas han registrado incrementos significativos que oscilan entre el 30% y el 67%, dependiendo de la localidad del país.
En el ámbito político, el manejo de esta deuda ha generado diversas propuestas. Mientras la administración anterior planteó un esquema para "solidarizar" el cobro que implicaba un pago mensual cercano a los $1.500 por hogar, la actual ministra de Energía, Ximena Rincón, indicó que se encuentran evaluando una fórmula para que el costo no sea transferido a los consumidores. No obstante, dicho proyecto de ley aún no ha sido ingresado formalmente.
Respecto a las proyecciones técnicas, Daniel Salazar, socio director de grupo energiE y exdirector ejecutivo del Coordinador Eléctrico Nacional (CNE), confirmó la magnitud del ajuste. “A nivel promedio nacional, el efecto debería estar en torno a un 2,8% de alza para un cliente residencial”, detalló el consultor.
Salazar también advirtió sobre la influencia del encarecimiento del petróleo en el sistema. Aunque los contratos de suministro tienen indexaciones específicas, el experto aclaró que las variaciones actuales de los commodities no afectarán la fijación tarifaria del segundo semestre de 2026, dado que los índices se calculan con datos cerrados a enero. “Los contratos de suministro para abastecer clientes residenciales poseen mecanismos de reajuste o indexación en función de diversos índices de precios”, explicó.
De esta forma, el impacto de la volatilidad económica de este semestre se verá desplazado en el tiempo. Salazar concluyó que lo sucedido durante marzo y los meses venideros “no se alcanzará a capturar” para el precio de nudo de fines de 2026, pero “sí será capturado e impactará en la fijación de precios de nudo del primer semestre de 2027”.
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