La apuesta es que, en marzo, en la única semana efectiva de trabajo antes del cambio de administración, los parlamentarios puedan votar con mayor certeza y consenso.
La reforma al sistema político dio un paso fundamental, aunque no definitivo. La comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados aprobó la idea de legislar, pero dejó pendiente la votación en particular, lo que pone en duda que el proyecto pueda promulgarse antes de que concluya el mandato del Presidente Gabriel Boric.
El objetivo inicial era despachar la iniciativa completa, pero se optó por un camino intermedio: avanzar en lo general y postergar lo específico. Para ello se acordó crear una mesa técnica que trabajará en febrero, en pleno receso legislativo, con el fin de afinar los contenidos y despejar diferencias.
La apuesta es que, en marzo, en la única semana efectiva de trabajo antes del cambio de administración, los parlamentarios puedan votar con mayor certeza y consenso.
La propuesta busca dar estatus legal a los comités parlamentarios y fortalecer el rol del jefe de bancada, otorgándole facultades para ordenar el trabajo interno, asignar cupos en comisiones y asegurar disciplina partidaria.
También plantea restringir el traspaso de financiamiento público entre partidos y endurecer los requisitos para la creación de nuevas colectividades, medidas que han generado críticas en sectores minoritarios.
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