Mario Aguilar, presidente del gremio, planteó que si bien no rechazan la medida, se requiere un tratamiento profundo que incluya salud mental y convivencia para frenar la violencia.
El presidente del Colegio de Profesoras y Profesores, Mario Aguilar, manifestó su preocupación ante el enfoque gubernamental para enfrentar la crisis de seguridad en los colegios. Según el dirigente, la propuesta de instalar pórticos detectores de metales en los accesos —planteada recientemente por la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert— no ataca la raíz de la violencia estudiantil.
Aguilar reaccionó a raíz del violento incidente ocurrido en un establecimiento de Calama, señalando que las autoridades deben actuar con mayor prudencia. “Creo que pone un foco que no es el adecuado respecto del gravísimo y terrible hecho que ocurrió en el colegio de Calama. Este tema es tan grave, delicado y sensible que hay que ser muy serio y responsables en las declaraciones que se hagan”, sostuvo el líder gremial.
Aunque el magisterio no descarta de plano el uso de tecnología de vigilancia, recalcan que su efectividad es limitada. Al respecto, Aguilar aclaró: “nosotros no nos negamos a la posibilidad de los pórticos de metal cuando las comunidades sientan la imperiosa necesidad para obtener tranquilidad, pero suponer que ese va a ser la solución de fondo de un problema que es mucho más estructural, grave y profundo, me parece que se queda muy corto”.
Desde el gremio docente hicieron un llamado a evitar respuestas superficiales ante el trauma vivido por las comunidades escolares. Aguilar enfatizó que “creo que primero en las declaraciones hay que tener una sensibilidad muy especial hacia la comunidad, mucho respeto y cuidado, porque ahí hay una comunidad que ha sufrido un trauma que probablemente les va a acompañar toda la vida, pero además hay que tratar de dejar de lado el efectismo y las respuestas únicamente comunicacionales”.
Para el representante de los profesores, la complejidad del escenario actual exige altura de miras y no soluciones parche. "Este tema es demasiado serio, grave, terrible y por lo tanto tenemos que poner altura de miras. En algunos casos podrá ser los pórticos una alternativa, pero no es la solución de fondo", advirtió.
Finalmente, el dirigente propuso una estrategia que abarque múltiples dimensiones, incluyendo el rol del Estado en el bienestar emocional de los alumnos. "Este es un tratamiento mucho más integral que tiene que ver con salud mental, convivencia, educación y la participación de las familias. Un abordaje que tiene que ser serio y suficientemente profundo para sentir que efectivamente se está tratando con seriedad un asunto demasiado grave", concluyó.
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