El sector enfrenta una jornada clave tras acumular un 61% de aumento en el combustible. La dirigencia advierte un fuerte impacto en pequeños transportistas y exige ajustes en tarifas y un subsidio focalizado, mientras el Gobierno evalúa medidas para contener la crisis.
Una jornada decisiva enfrentará el sector del transporte de carga el próximo lunes, día en que diversas organizaciones gremiales determinarán si inician movilizaciones. La alerta surge tras el incremento acumulado del 61% en el valor del diésel, una cifra que asfixia principalmente a los transportistas de menor tamaño que carecen de contratos fijos. Juan Araya, timonel de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), fue quien puso el tema sobre la mesa tras una cita en el Palacio de La Moneda.
Durante su paso por la sede de Gobierno, Araya se entrevistó con el ministro de la Segpres, José García Ruminot, para manifestar la inquietud que impera en el rubro. El dirigente subrayó que la escalada de precios no solo afecta a los conductores, sino que impacta a la economía doméstica y a la producción en su conjunto. “Están muy preocupados por la situación del alza del petróleo y lo que implica para toda la cadena productiva. El lunes nos reuniremos como gremio y tomaremos una decisión”, advirtió el representante.
La relevancia del sector es crítica para el abastecimiento, ya que, según cifras entregadas por el líder gremial, los camiones movilizan el 95% de la carga en Chile. “Nosotros ponemos el 95% de la carga en el país. Por lo tanto, todo lo que está aquí lo trajo un camión”, recordó Araya para dimensionar el peso de su actividad en el funcionamiento diario de la nación.
Ante este escenario, la CNDC hizo un llamado directo a las empresas generadoras de carga para que ajusten sus pagos. El dirigente fue enfático al señalar que es necesario que los valores del servicio reflejen los costos actuales de operación: “Esperamos que se pongan la mano en el corazón y suban las tarifas que corresponden, porque si no (…) no tengan camiones dispuestos para el transporte”.
Como medida de alivio inmediata, el gremio propuso al Ejecutivo la implementación de un subsidio focalizado para transportistas pequeños, específicamente para quienes operan bajo el régimen de renta presunta y perciben ingresos de hasta 2.400 UF anuales. “Lo que pedimos realmente es un subsidio pequeño (…) para poder respirar un poquito”, explicó Araya respecto a la solicitud planteada ante García Ruminot.
Pese a la tensión, el encuentro fue calificado como fructífero por el dirigente. El ministro de la Segpres se comprometió a elevar estas inquietudes al Ministerio de Hacienda para buscar una salida a la crisis que actualmente se mantiene en vilo al transporte terrestre nacional.
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