El vicepresidente de la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados, Javier Mora, declaró que "llevamos ya más de un año bastante golpeados por esta situación, lo hemos dicho. No tenemos otra expresión, sino decir que permanecemos desolados”.
El vicepresidente de la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados, Javier Mora, se refirió al impacto del caso que involucra a la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, hoy en prisión preventiva por cohecho y lavado de activos.
“Llevamos ya más de un año bastante golpeados por esta situación, lo hemos dicho. No tenemos otra expresión, sino decir que permanecemos desolados”, señaló en entrevista con radio Agricultura.
Mora recordó que, tras conocerse los primeros antecedentes en agosto de 2024 vinculados a la causa Lasmovitec, desde la Asociación “pedimos medidas inmediatas”, y agregó que “suspendimos nuestra participación en diversas instancias en las que participaba la exministra señora Vivanco, que se esclareciera su situación”.
El quiebre definitivo, dijo, ocurrió el 30 de enero: “La situación ya alcanza su máxima expresión, el sumo, que es que haya sido formalizada por los delitos de cohecho y lavado activo, y haya sido dispuesta su prisión preventiva. Es un hecho de mucha deshonra, de vergüenza, para los jueces, y por cierto que nos tienen muy, muy golpeados”.
El dirigente fue categórico al describir el efecto en la imagen del Poder Judicial: “La justicia en Chile venía siendo afectada por una merma en su credibilidad bastante importante”. A su juicio, los hechos posteriores al caso Audios profundizaron esa crisis.
“La confianza de la ciudadanía, de la gente, en su sistema de justicia es esencial para el apego, la adhesión que tengan a la decisión, ¿verdad? Que cada día en distintos tribunales, en los miles de decisiones que diariamente se emanan de los tribunales de justicia. Y, por cierto, en cómo la ciudadanía se relaciona con su democracia, con su Estado de derecho. La afectación es brutal, no hay expresiones más académicas para decirlo, ¿verdad?”, afirmó.
Mora llamó a transformar la indignación en acción: “Tenemos que pasar desde lo golpeado, desde la vergüenza, la deshonra, la desolación, a intentar, ¿verdad?, abordar este problema”. Y enfatizó: “Hay presunción de inocencia, por cierto, pero que eventualmente había ventas de fallos, que eso es lo que es, es algo grave. Muy dramático y para nosotros, muy nuevo”.
El magistrado también cuestionó el sistema de designación de jueces. Aunque aclaró que “las conductas constitutivas de delito nada tienen que ver con un diseño institucional, por muy deficiente que este sea”, advirtió que “el sistema favorece la opacidad y cuando estamos en ámbitos opacos, eventualmente estamos en ámbitos en los que se presta para conductas impropias o derechamente rayadas en la corrupción”.
Además, criticó con dureza el modelo vigente: “Chile permanece en uno antiguo, del siglo XIX, ¿verdad? En donde la Corte Suprema es prácticamente un sistema monárquico, ¿no? En donde se designan los jueces de arriba abajo y el Presidente de la República, más bien, ejerce esta función monárquica”.
“Obvio, obvio que esta es una situación anómala en la que se presta para la opacidad y para los relacionamientos impropios”, añadió.
Si bien valoró la reforma impulsada por el Gobierno en octubre de 2024, la calificó de insuficiente: “Sigue nombrando el Presidente de la República en el modelo actual propuesto por el Gobierno”.
En contraste, defendió el modelo recomendado por la Comisión Experta del segundo proceso constitucional, que “establece un modelo en simple, un modelo desconcentrado, en donde no hay un único órgano de gobierno judicial que concentra a todas las facultades”.
Sobre las proyecciones del caso Audios, Mora fue enfático: “Esto tiene que conocerse completamente. No tiene que haber ningún tipo, digamos, de decisión que la cosa es tan grande que es imposible abordarla”.
Complementó que "esto tiene que ser conocido por todos, hasta el último punto, hasta el último apellido que pueda estar involucrado en esta o en cualquier otra trama en la que delitos de cohecho, ¿verdad?, lavado de activos, se relacionen con la administración de justicia, y esto es muy grave”.
Finalmente, llamó a reforzar la transparencia y la ética judicial: “Un juez, digamos, su imparcialidad no solo tiene que ser, sino que parecer. Y poner en conocimiento de los justiciables todas las situaciones que pueden comprometer o incluso dar a entender una afectación a la imparcialidad. Amistades, compañeros de universidad, viajes, relaciones, digamos, sociales, tienen que ser conocidos”.
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