El aumento de $25 en la tarifa del transporte público afectará el bolsillo de los santiaguinos y reabre discusiones sobre subsidios y evasión.
El nuevo aumento de $25 en la tarifa del transporte público de Santiago, que comenzará a regir desde mañana, afectará directamente a miles de usuarios, generando preocupación por el impacto en la economía familiar.
Académicos y especialistas advirtieron que el momento elegido para la medida, en pleno febrero y cuando muchos santiaguinos están de vacaciones, complica la planificación financiera de los hogares.
Franco Basso, experto en Ingeniería Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso, señaló que el verdadero efecto se sentirá en marzo, cuando las familias deben afrontar gastos como permiso de circulación y colegiaturas.
Para reducir sorpresas futuras, Basso propuso que los aumentos se establezcan de manera predecible, como alzas semestrales con fechas claras, lo que permitiría a los usuarios planificar sus finanzas.
Desde la perspectiva económica, Rodrigo Troncoso, de la Universidad del Desarrollo, recordó que la tarifa estuvo congelada entre 2019 y 2023, generando distorsiones que hoy obligan a ajustes para cubrir los altos costos de operación del transporte público.
El subsidio estatal actual supera los mil millones de pesos al año, y a pesar de ello, la evasión sigue superando el 30%, afectando los ingresos del sistema y trasladando la carga a los usuarios cumplidores.
El senador independiente Alejandro Kusanovic enfatizó la necesidad de reforzar la fiscalización y los controles de pago, para asegurar que quienes cumplen con la tarifa no subsidien a quienes evaden.
Más allá del ajuste técnico, el debate se centra en la sostenibilidad del sistema, la planificación tarifaria y la carga que enfrentan los usuarios, dejando en evidencia que la alza afecta tanto a las familias como a la gestión del transporte público.
PURANOTICIA