Los disturbios en el partido entre Universidad de Chile y Audax Italiano reactivaron la polémica por la gestión del Estadio Nacional.
Los incidentes registrados en el Estadio Nacional durante el partido entre Universidad de Chile y Audax Italiano, válido por la primera fecha de la Primera División, volvieron a encender las críticas por la seguridad y administración del principal recinto deportivo del país.
En medio de desmanes e incendios en la galería sur, que obligaron a un nuevo despliegue policial, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, cuestionó públicamente la forma en que se gestiona el estadio, advirtiendo que la situación se repite sin soluciones estructurales.
A través de su cuenta en X, Sichel fue categórico: “La forma en que se está administrando el Estadio Nacional es simplemente un desastre”, escribió, apuntando a la incapacidad de controlar hechos de violencia en eventos masivos.
El jefe comunal agregó que los problemas son recurrentes. “Ayer otra vez no pueden controlar la violencia, fuegos artificiales y desastres al interior… Pagan los justos que viven en el barrio”, sostuvo, acusando que los vecinos son informados “horas antes” sobre medidas que los dejan prácticamente encerrados.
Además, Sichel cuestionó la falta de acciones posteriores. “Nadie se querella. Nadie entrega las imágenes. Nadie persigue a los violentos… Nadie se hace responsable”, afirmó, exigiendo cambios inmediatos: “Esto tiene que terminar ahora, cambiar administración y uso”.
No es la primera vez que el alcalde critica la gestión del recinto. Semanas atrás, en el contexto de conciertos de Bad Bunny, Sichel ya había denunciado cierres de calles, instalación de vallas y controles de identidad a vecinos, lo que derivó en un recurso de protección contra el IND, declarado inadmisible por la Corte de Santiago.
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