A horas de que expire el ultimátum, el mandatario estadounidense anticipó un desenlace inminente y de impacto global, mientras Irán rechaza las exigencias y crecen las advertencias de represalias.
A escasas horas de que expire el plazo otorgado a las autoridades de Irán, el jefe de Estado de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su retórica bélica este martes al asegurar que "toda una civilización morirá esta noche". El líder norteamericano anticipó que en la jornada venidera se experimentará "uno de los momentos más importantes" dentro de la trayectoria histórica global.
Mediante una publicación en sus plataformas digitales, el mandatario sentenció: "Toda una civilización morirá esta noche, para nunca volver". En su declaración, Trump matizó su postura respecto a las posibles consecuencias del conflicto al señalar que "no quiero que eso pase, pero probablemente lo hará. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda pasar algo revolucionariamente maravilloso. ¿Quién sabe?".
Desde la Casa Blanca, el gobernante insistió en que el desenlace se conocerá en las próximas horas, calificándolo como "uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo". Trump argumentó que "47 años de extorsión, corrupción y muerte por fin terminarán", aludiendo directamente al tiempo transcurrido desde el triunfo de la Revolución Islámica de Irán en 1979. Finalmente, cerró su intervención manifestando: "Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán".
No es la primera vez que el presidente de Estados Unidos recalca esta advertencia a Teherán, centrada en la exigencia de que Irán garantice la apertura del estrecho de Ormuz. Ya este lunes, Trump había sugerido que la nación persa "puede ser arrasada en una noche", mencionando objetivos específicos que incluirían ataques contra "cada puente" y "cada central nuclear" del territorio.
La escalada en las advertencias de Washington ocurre ante la negativa de Irán de ceder a demandas que el gobierno iraní ha tildado de "irracionales" y "excesivas". Este escenario de tensión se desarrolla en un contexto de presión internacional que aboga por una salida diplomática para detener una guerra que ya golpea la economía de todo el planeta. Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán ha respondido con advertencias sobre una réplica contundente en caso de que se vulneren sus "líneas rojas".
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