El primer ministro israelí afirma que ya se han superado los objetivos iniciales de la campaña conjunta con Estados Unidos, destaca el debilitamiento militar y nuclear de Teherán, y sostiene que la prioridad ahora es neutralizar el uranio enriquecido.
En una reciente conversación con la cadena Newsmax, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, realizó un balance de la campaña militar iniciada a fines de febrero contra Irán. Según el líder israelí, la ofensiva desarrollada en conjunto con Estados Unidos se encuentra actualmente a "medio camino", aunque evitó establecer un plazo definitivo para el cese de las hostilidades.
A pesar de que Netanyahu reconoció que los objetivos estratégicos trazados inicialmente ya "se han superado", fue enfático en señalar que no es posible "fijar un calendario" para el fin de los ataques. La prioridad de la coalición, explicó, radica en neutralizar las reservas de uranio enriquecido del país persa, un avance que calificó como fundamental para el desmantelamiento de su estructura bélica.
Respecto a los logros obtenidos hasta la fecha, el jefe de Gobierno destacó la degradación de las fuerzas enemigas. "Ya hemos mermado su capacidad balística, destruido fábricas y eliminado a científicos nucleares clave", detalló el mandatario, asegurando que estas acciones han logrado frenar significativamente las pretensiones de Teherán.
Netanyahu argumentó que la intervención busca evitar amenazas futuras a escala global. "Están buscando armas nucleares y los medios para lanzarlas contra ciudades estadounidenses", alertó, subrayando que la esencia del conflicto es impedir dicho escenario. En la etapa vigente, las operaciones se concentran en el retiro del uranio, una exigencia que el propio presidente Donald Trump ha reforzado, solicitando que el material sea entregado a terceros países para detener la capacidad de fabricar armamento atómico.
En el plano político y social, el primer ministro aseguró que la Guardia Revolucionaria ha recibido golpes contundentes y que se ha logrado abatir a líderes que promovían consignas contra Occidente. Asimismo, sostuvo que el 80% de los iraníes rechaza a la cúpula que rige el país. "Al final, este régimen se derrumbará internamente", vaticinó Netanyahu, añadiendo que la estrategia actual busca degradar el poderío militar y nuclear de Teherán mientras se le debilita desde su interior.
Finalmente, el líder israelí observó un cambio de paradigma en el Medio Oriente. Afirmó que, a diferencia del pasado, cuando las naciones árabes guardaban silencio frente a Irán, actualmente existe un respaldo creciente a la intervención de Estados Unidos, lo que a su juicio deja a Israel y Washington mucho más fortalecidos frente a un adversario debilitado.
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