Más de 21.000 efectivos participan en las labores de rescate en la zona fronteriza con China, mientras la destrucción de puentes y rutas dificulta el acceso de la ayuda humanitaria para miles de desplazados.
El balance de víctimas fatales provocado por la devastadora riada registrada hace una semana en el norte de Nepal, en una zona fronteriza con China, superó los 1.100 muertos, según informaron las autoridades nepalíes, que mantienen por encima de los 3.900 el número de personas desaparecidas.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres informó, a través de un comunicado publicado en redes sociales, que hasta el momento se han recuperado 1.114 cuerpos. De ellos, 348 fueron encontrados en Chitwan, 218 en Nawalparasi Este y otros 190 en Nawalparasi Oeste.
El organismo detalló además que los equipos de emergencia han rescatado a 11.993 personas, entre ellas 273 extranjeros evacuados por vía aérea. En tanto, 292 personas resultaron heridas, de las cuales 182 ya fueron dadas de alta.
Asimismo, la autoridad señaló que más de 21.300 agentes participan en las labores de emergencia, entre ellos 7.900 policías y 9.200 militares. El personal se encuentra desplegado para apoyar las tareas de búsqueda y rescate, además de colaborar en la distribución de ayuda de primera necesidad entre los damnificados.
A las cifras registradas en Nepal se suman al menos 16 muertos y alrededor de 550 desaparecidos en territorio chino, entre ellos 261 ciudadanos extranjeros, según han informado las autoridades del gigante asiático. En India, en tanto, se han recuperado tres cadáveres.
Por su parte, el portavoz de la Secretaría General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, aseguró en rueda de prensa que la respuesta a la riada "está entrando en una nueva fase". "Las autoridades están intensificando los esfuerzos de ayuda y las operaciones de recuperación", ha dicho.
"Para miles de familias afectadas, la prioridad ahora es recibir asistencia humanitaria, recuperar e identificar los restos de sus seres queridos, localizar a familiares desaparecidos, reunir a los niños separados y facilitar el acceso a apoyo psicosocial", ha explicado Dujarric, quien ha cifrado en cerca de 3.500 los desplazados por la catástrofe.
En este sentido, ha explicado que estas personas "viven en 27 centros de desplazamiento en los distritos más afectados, los de Nuwakot y Rasuwa, muchos de ellos en escuelas, lo que tiene un efecto de alteración de la educación a los niños", al tiempo que ha pedido a los socios que continúen apoyando los esfuerzos de las autoridades nepalíes.
"Nuestros colegas humanitarios nos informan que el principal desafío en este momento es el acceso. Más de 40 puentes han sido destruidos y tramos de la carretera principal permanecen bloqueados. Las comunidades más remotas siguen dependiendo de los vuelos de helicópteros del Ejército para recibir suministros", ha apuntado, antes de alertar del "creciente riesgo" para la salud del "hacinamiento en los refugios, el agua contaminada y los daños en los centros de salud", en plena temporada de monzones.
PURANOTICIA