El hombre de 52 años falleció en un hospital tras prenderse fuego en protesta por la independencia de su país. El dramático hecho coincide con la entrada en vigor de una polémica ley en China criticada por intentar asimilar a las minorías étnicas.
Un activista tibetano de 52 años falleció luego de inmolarse frente a la sede de Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, según confirmaron las autoridades estadounidenses. De acuerdo con un medio de comunicación de tibetanos en el exilio, la acción habría sido una protesta a favor de la independencia del Tíbet.
Un portavoz de la Policía de Nueva York informó a Europa Press que los agentes encontraron al hombre "con graves quemaduras en todo el cuerpo" tras acudir al sector ubicado entre la calle 42 y Primera Avenida, luego de recibir un llamado de emergencia cerca de las 18:30 horas (hora local) del jueves.
El hombre recibió los primeros auxilios en el lugar y posteriormente fue trasladado en estado crítico al Hospital Bellevue, donde finalmente se confirmó su fallecimiento.
"La investigación está activa y en marcha en estos momentos", indicó el portavoz policial, quien además explicó que la identidad del fallecido no será divulgada hasta que su familia sea notificada.
No obstante, horas antes Voice of Tibet, un medio de comunicación de tibetanos en el exilio, difundió un video de la inmolación e identificó al hombre como Loga Rangzen. Según el medio, el activista se inmoló frente a la sede de la ONU "tras publicar un llamado por la independencia y la unidad tibetana".
El hecho ocurrió pocos días después de la entrada en vigor, el pasado 1 de julio, de la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos en China, normativa que ha generado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos por considerar que busca asimilar a las minorías étnicas del país, acusaciones que Pekín ha rechazado.
En ese contexto, la directora regional adjunta de Amnistía Internacional, Sarah Brooks, criticó la nueva legislación.
"Las obligaciones de las autoridades chinas en materia de Derechos Humanos exigen la protección de las comunidades minoritarias y sus culturas, justo lo contrario de lo que hace esta ley", afirmó.
Asimismo, sostuvo que "en lugar de celebrar la diferencia, la ley obliga a grupos étnicos como el uigur, el tibetano y el mongol a adoptar una identidad nacional única, definida por el Estado y dominada por la cultura china han", según un comunicado difundido por la organización.
La representante agregó que "en este contexto, 'unidad' no significa armonía entre diferentes comunidades, sino alineamiento político e ideológico con el Partido Comunista Chino. En lugar de proteger la diversidad y la igualdad, la ley exige conformidad".
Finalmente, Brooks advirtió que "esta ley establece un marco jurídico nacional para políticas que ya han hecho añicos los derechos de personas uigures, tibetanas y de otros grupos étnicos distintos del han".
El Tíbet quedó bajo el control efectivo de China en 1950, tras varias décadas de independencia de facto. La incorporación del territorio se formalizó mediante la firma del Acuerdo de los Diecisiete Puntos por parte del Dalái Lama, quien años más tarde rechazó dicho acuerdo al asegurar que lo firmó bajo coacción.
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