Los que rechazan el proyecto afirman que los planes de desarrollo en la isla de Sazan, y en un emplazamiento en Zvernec, cerca de la ciudad costera de Vlora, suponen una amenaza para los flamencos -que son una especie protegida- así como para otras especies de la zona de humedales protegida.
Las protestas en el centro de Tirana, la capital de Albania, no son precisamente algo inusual. El opositor Partido Democrático (PD) las organiza con tanta frecuencia que casi podrían considerarse una peculiar atracción turística.
Pero las manifestaciones nocturnas de esta semana frente a la oficina del primer ministro Edi Rama han sido diferentes: estaban dirigidas contra Jared Kushner y su esposa, Ivanka Trump, hija del presidente de Estados Unidos, así como contra el gobierno del Partido Socialista.
El foco de las protesta es un proyecto turístico en la costa adriática de Albania. Affinity Partners, la empresa de Kushner, sería uno de los inversores, y Rama ha acogido el proyecto con los brazos abiertos.
Los manifestantes lo rechazan generalizadamente, no solo como un acto de oposición. Algunos participantes han llevado incluso pancartas en las que se pedía el encarcelamiento del líder del PD, Sali Berisha -que se enfrenta a cargos de corrupción por otro asunto- y de Rama.
Un flamenco rosa ha sido el emblema de las protestas. Esto recuerda al uso de un patito amarillo en un movimiento de protesta ciudadana de larga data en la capital de Serbia, Belgrado. Pero en el caso de Albania, el ave refleja las preocupaciones muy concretas de los manifestantes.
Los que rechazan el proyecto afirman que los planes de desarrollo en la isla de Sazan, y en un emplazamiento en Zvernec, cerca de la ciudad costera de Vlora, suponen una amenaza para los flamencos -que son una especie protegida- así como para otras especies de la zona de humedales protegida.
Recientemente Ivanka Trump aseguró en una entrevista que ella y su esposo esperan crear una "obra maestra" en la isla, insistiendo en que están actuando con la máxima "moderación y cuidado" para proteger el paisaje natural.
El socio comercial de Kushner, Asher Abehsera, afirma que el proyecto se centra en la "gestión responsable" y la mejora del medio ambiente, así como en la creación de empleo y valor para las comunidades locales.
Los manifestantes también están indignados por lo que consideran una falta de transparencia en la participación de Affinity Partners, cuyas negociaciones con el gobierno se remontan a 2024.
Algunas pancartas en las protestas han puesto de relieve el descontento de los manifestantes por la concesión de terrenos a promotores extranjeros, declarando que Albania "no está en venta".
El gobierno insiste en que se trata de terrenos de propiedad privada adquiridos de forma transparente.
Pero otros afirman que el proceso puede no haber sido tan sencillo. Al fin y al cabo, se sabe que Albania sufre el caos de las reclamaciones de propiedad derivadas de un proceso de privatización desordenado tras el fin de 45 años de nacionalización generalizada impuesta por el régimen comunista.
Sin embargo, las preocupaciones medioambientales parecen ser la principal motivación de los manifestantes, en su mayoría jóvenes.
"Queremos que se detengan todas las obras y que se retiren las máquinas pesadas de la zona protegida", afirmó Joni Vorpsi, ecologista de la organización PPNEA-BirdLife Albania.
Añadió que el proyecto propuesto "sería una nueva ciudad con unas 10.000 habitaciones" y señaló que "destruiría por completo esa región silvestre".
Rama se ha mostrado exasperado en su respuesta a las protestas. Describió a los manifestantes como "bienintencionados" pero "mal informados" sobre el posible impacto medioambiental.
Insistió en que el proyecto reportaría enormes beneficios a Albania, con una inversión de 4.000 millones de euros (US$4.640 millones) que promete tanto puestos de trabajo como una mejora de las infraestructuras.
Al mismo tiempo, Rama también ha calificado las protestas como parte de una "guerra híbrida" provocada por la envidia regional hacia el sector turístico de Albania, en rápido crecimiento, alegando que el país está "sometido al ataque de una competencia muy fuerte en nuestra parte del Mediterráneo".
Esto es una referencia a Grecia, a la que algunos acusan de fomentar los disturbios. El propio Rama ha publicado lo que parece ser una reprimenda pública al ex primer ministro griego Aleksis Tsipras.
Para Jared Kushner, el caso se trata de un déjà vu de otra experiencia en los Balcanes.
Su plan para construir un Trump International Hotel en Belgrado se enfrentó a una feroz oposición local. La detención de un ministro del gobierno por abuso de poder en relación con el proyecto hizo que Kushner se retirara del proyecto a principios de este año.
En Albania, Asher Abehsera insiste en que todo se hace con total transparencia, incluidas las medidas para preservar el medio ambiente.
"Nuestro enfoque sigue centrado en la gestión responsable, la mejora del medio ambiente, la creación de empleo y la generación de valor a largo plazo para las comunidades locales", afirmó.
Si los manifestantes siguen sin estar convencidos, es posible que el flamenco siga siendo una imagen habitual en las calles de Tirana durante más tiempo.
(Imagen: Getty Images)
PURANOTICIA // BBC MUNDO