El Departamento de Estado apunta a cinco altos mandos del organismo —incluido su comandante Ahmad Vahidi— e impone nuevas restricciones comerciales tras vencer el plazo de 60 días para un acuerdo global, escalando la tensión en la región.
El Gobierno de Estados Unidos ofreció recompensas de hasta diez millones de dólares por información sobre cinco altos cargos de la Guardia Revolucionaria de Irán, entre ellos el comandante del organismo, Ahmad Vahidi, en el marco de su campaña de "guerra económica" contra la República Islámica.
La iniciativa forma parte del programa de Recompensas por la Justicia del Departamento de Estado estadounidense, que identificó a cinco integrantes de la Guardia Revolucionaria, incluidos los responsables de importantes ramas de la organización.
Según el organismo estadounidense, estas personas "encabezan y dirigen a elementos" de la Guardia Revolucionaria que "planean, organizan y ejecutan actos terroristas en todo el mundo".
"Si tienen información sobre estos u otros líderes clave de la Guardia Revolucionaria de Irán o sus ramas, envíenla a través de nuestra línea de pistas en Tor o Signal", ha apuntado en un mensaje en redes sociales, antes de prometer a estas personas ser "seleccionables para una reubicación y una recompensa".
El anuncio se produjo en paralelo a un amplio paquete de sanciones contra "múltiples entidades, individuos y embarcaciones" a las que Washington acusa de "facilitar las actividades desestabilizadoras" del Gobierno de Irán.
Las nuevas medidas fueron anunciadas horas después de que Estados Unidos informara del inicio de una ofensiva comercial contra la República Islámica, profundizando así la presión económica y política sobre Teherán.
La decisión se enmarca en una estrategia de Washington que combina sanciones económicas, medidas comerciales y recompensas por información dirigida contra integrantes y estructuras vinculadas a la Guardia Revolucionaria iraní.
Este nuevo paso de Estados Unidos se produce además después de que concluyera el plazo de 60 días que Washington y Teherán se habían dado para alcanzar un acuerdo global que permitiera poner fin al conflicto abierto tras la ofensiva estadounidense-israelí lanzada el 28 de febrero.
Sin embargo, las partes no han logrado cerrar un pacto, aumentando los temores ante la posibilidad de que se produzca un nuevo conflicto a gran escala en la región.
La ofensiva diplomática y económica de Washington, sumada a las nuevas sanciones y a las recompensas anunciadas por el Departamento de Estado, mantiene elevada la presión sobre las autoridades iraníes en un escenario marcado por la incertidumbre respecto del futuro de las negociaciones.
PURANOTICIA