El mandatario estadounidense autorizó a la Armada a destruir cualquier embarcación que amenace la ruta estratégica, mientras ordena triplicar las labores de desminado en medio de una frágil tregua con Irán.
Durante la jornada de este jueves, una contundente instrucción fue emitida hacia la Armada por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario autorizó abrir fuego frente a cualquier nave que instale minas navales en el estrecho de Ormuz, asegurando además que Washington se encuentra operando "en estos momentos" para extraer los artefactos que ya fueron colocados en el área.
A través de sus redes sociales, el jefe de Estado norteamericano fue enfático al declarar: "He ordenado a la Armada estadounidense que dispare y elimine cualquier barco (...) que ponga minas en aguas del estrecho de Ormuz". En la misma publicación, el líder estadounidense recalcó que "todos" los navíos pertenecientes a la Armada de Irán, es decir "los 159", terminaron "en el fondo del mar". Esto último, como consecuencia directa de la ofensiva desplegada contra la nación asiática el pasado 28 de febrero en conjunto con Israel.
En el contexto de las fricciones que marcan a esta ruta estratégica, el inquilino de la Casa Blanca agregó: "Además, nuestros desminadores están limpiando el estrecho en estos momentos. Por ello, ordeno que las actividades continúen, pero triplicando su nivel".
Esta determinación presidencial se dio a conocer apenas horas más tarde de que el Pentágono calificara como "completamente inaceptable" la posibilidad de que la clausura del estrecho de Ormuz se prolongue por un lapso de seis meses. Dicha estimación surgió a raíz de un artículo del periódico 'The Washington Post', medio que citó un análisis interno del Departamento de Defensa donde se indicaba que se requeriría exactamente ese semestre para finalizar las labores de retiro de las minas navales dispuestas por Irán.
Previamente, la Guardia Revolucionaria había difundido un mapa y solicitado a las embarcaciones que transitaban por el sector que tomaran "rutas alternativas" con el fin de esquivar eventuales explosivos. Esta advertencia ocurrió solo un día después de que se comunicara un alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos, acuerdo que se alcanzó el 8 de abril y que fue prorrogado el martes por el propio Trump.
Más adelante, específicamente el pasado viernes 17 de abril, las autoridades iraníes informaron el fin de sus restricciones al tránsito en la zona, luego de que la jornada anterior se confirmara un alto el fuego temporal en Líbano. No obstante, desde Teherán aseguraron que volvían a reimponerlas tras la respuesta de Trump. El mandatario estadounidense, pese a aplaudir el paso de la nación islámica, aseveró que sus fuerzas mantendrían el bloqueo a la vía para sostener el cierre de los puertos iraníes.
Fue el martes cuando Trump anunció la extensión del citado alto el fuego temporal, respondiendo a una petición de Pakistán, país que está mediando en el proceso diplomático, aunque insistió en que el bloqueo seguirá en pie. Precisamente, este cerco marítimo, sumado al reciente asalto e incautación de buques iraníes en el área, ha sido uno de los motivos esgrimidos por Teherán para ausentarse de un reciente encuentro en Islamabad. Para el país asiático, estas acciones suponen una violación del alto el fuego que impide el proceso de diálogo.
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