La OMS advirtió que el brote, que ya suma 1.561 contagios, corresponde a una cepa para la cual no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, complejizando la contención en el este del país.
Más de 500 personas han fallecido a causa del brote de ébola declarado a mediados de mayo en el este de República Democrática del Congo (RDC), emergencia sanitaria que ya suma 1.561 casos confirmados.
De acuerdo con el último balance oficial, con fecha de corte al 4 de julio, las autoridades congoleñas informaron 506 fallecidos y 1.561 contagios confirmados, cifras que representan 33 nuevos casos y 14 muertes adicionales en las últimas 24 horas.
Asimismo, el Ministerio de la Comunicación de República Democrática del Congo reportó la recuperación de otras 14 personas, elevando el total de pacientes dados de alta a 253, mientras que 628 personas continúan bajo tratamiento.
El brote mantiene como principales focos las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, donde continúan las labores de vigilancia epidemiológica, seguimiento de contactos y ensayos clínicos para contener la propagación de la cepa Bundibugyo.
En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que, a diferencia de otras variantes del virus, "actualmente no existen tratamientos ni vacunas aprobados específicos para la cepa Bundibugyo", situación que convierte este brote en un evento sanitario extraordinario. A ello se suma el impacto de los constantes desplazamientos de población provocados por los enfrentamientos entre el Ejército y distintos grupos armados, conflicto que afecta a estas regiones desde hace años.
La República Democrática del Congo es considerada el país con mayor experiencia en el manejo del virus del ébola, tras haber enfrentado más de una docena de brotes desde la identificación del virus en 1976. En ese entonces, uno de los principales focos se registró en la localidad de Yambuku, ubicada a orillas del río Ébola, del cual la enfermedad tomó su nombre.
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